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martes, julio 15, 2008

Macrofestivales Folk

Articulo publicado en la ultima edicion del semanario Les Noticies. Los eventos de los que se habla sucedieron ya este fin de semana.

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Justo en estas fechas, y simultáneamente, se celebran dos de los festivales más grandes que se realizan en la zona de la Cornisa Cantábrica. Son probablemente los dos festivales que juntan el mayor número de grupos punteros tanto locales como nacionales e internacionales. Los tres desarrollan sus actividades este fin de semana, desde el jueves o viernes al domingo.

El primero de ellos es la trigésima edición del Festival de Ortigueira, del 10 al 13 de Julio. Ortigueira es, según quién cuente su experiencia, el mejor o el peor festival de música folk. Desde hace ya unos años se monta toda una parafernalia extra alrededor del festival que hace que si bien los conciertos acostumbran a ser de lo mejor que se puede encontrar, el ambiente no sea el más recomendado para disfrutar de la música. El pueblo de Ortigueira se convierte en centro neurálgico musical de la zona, pero también en centro alcohólico donde es difícil descansar en las zonas de acampada, abundan los robos y es posible conseguir casi todo tipo de sustancia, legal o ilegal.

Claro que la organización de los eventos trata siempre de ofrecer artistas de primera línea. Este año se cambia de nombre, dejando de ser el Festival Do Mundo Celta de Ortigueira para ser simplemente el Festival Ortigueira. Así se justifica la inclusión de artistas que tienen que ver con el mundo de las músicas tradicionales pero que no se encuadran dentro de la ya recurrente clasificación de “música celta” como las finlandesas Varttina o el grupo 17 Hippies, procedente de Alemania pero con miembros de multitud de nacionalidades.

Ortigueira quizá peca este año de nutrirse de viejas glorias, con algunos de los grupos ya reviviendo tiempos pasados. Ese puede ser el caso de The Dubliners y The Boys of the Lough, que vivieron su mejor momento hace ya bastantes años aunque siguen ofreciendo buena música. Sin embargo no es para nada el caso de los irlandeses Moving Hearts, que con Donal Lunny a la cabeza ya visitaron Galicia en Enero y demostraron ser tan buenos o mejores que en su día. El que lea esta columna habitualmente ya sabe bien el entusiasmo que en mi despierta este grupo, así que basta decir que es una ocasión que no se debe perder.

El cartel se completa con grupos gallegos como la orquesta folk SondeSeu (otra pequeña maravilla), Xochilmica, Uxía o Fía na Roca, y con la presencia de grupos noveles, aunque algunos no lo son tanto, en el escenario Runas. Allí participan los asturianos Blima junto a grupos como SOG (León) u Ophiusa (Galicia).

Pero si lo que preferimos es evitar aglomeraciones o hacer un viaje algo más corto, San Vicente de la Barquera nos presenta una excelente alternativa en la forma del Festival Cantabria Infinita. Gratuito al igual que Ortigueira, el festival nos ofrece otra posibilidad más de ver a Moving Hearts junto a otros grandes grupos del panorama folk internacional como los míticos Altan, Oysterband o Kepa Junkera, junto a multitud de grupos cántabros y la presencia asturiana de Corquiéu. Además de Moving Hearts, la nota de originalidad Cantabria Infinita la pondrá la Kocani Orkestar, una banda procedente de Macedonia que es uno de los máximos exponentes del género de bandas de metales balcánicos.

El Festival de San Vicente ofrece un recinto cerrado más tranquilo que Ortigueira, también con zona de acampada y situado en plena playa. Habiendo que elegir uno sólo, este año yo opto por viajar a Cantabria, un festival más joven pero que poco a poco se va asentando y cuya propuesta musical me resulta este año un poco más interesante que Ortigueira.

En Asturias no existe en la actualidad ningún festival con características parecidas. Sí que tendremos la ocasión de disfrutar de los Festivales Intercélticos de Avilés y Occidente, que se extienden a lo largo de una o dos semanas, pero que tienen una intención algo diferente. Son momentos más tranquilos, con conciertos más espaciados y no tan frenéticos.

Los Festivales de Ortigueira y San Vicente de la Barquera demuestran que la música folk puede ayudar mucho al turismo de la zona, siempre y cuando las ayudas de las instituciones sean bien administradas. ¿Se puede hacer algo así en Asturias?

martes, julio 01, 2008

Música sin fecha de caducidad

Artículo publicado en la última edición del semanario Les Noticies. Es una reelaboración de parte de los textos utilizados para el taller Averamientu a la Historia del Folk Asturianu a través de Audiciones.

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Hace casi dos años intentaba convencer a los hermanos Tejedor para eliminar la muñeira de Carcarosa del repertorio de la banda, pensando que es un tema muy conocido, muy tocado y del que se abusa bastante. Mi sugerencia fue respondida con miradas de incredulidad, pues ese es uno de los temas con los que el público reacciona más. Sea donde sea (tomo buena nota desde entonces) es bien cierto que es uno de los temas que más llegan al público. Es un tema atemporal, sin fecha de caducidad.

Cuando hablamos de música es importante entender que de la misma forma que existen temas con fecha de caducidad, también existe música atemporal que sigue teniendo hoy el mismo sentido que en el momento en el que se compuso.

Cristina del Valle, antigua componente de Amistades Peligrosas, en su primer disco en solitario, El Dios de las Pequeñas Cosas, sacó un tema que iba destinado a convertirse en el single del cd: Llega el 2000. El tema, pegadizo como él solo, tuvo un cierto éxito y cumplió su cometido, pero en cuanto pasó el 2000 no se volvió a hablar de él. Es un tema con fecha de caducidad incorporada, en este caso por la simple razón de que habla de una fecha en concreto.

Existen temas (y grupos) con fecha de caducidad incorporada aunque no tiene por qué ser tan evidente ni venir explícita en la letra de la canción. De hecho, el mercado discográfico está centrado en este tipo de música de éxito rápido pero efímero. Así, muchas veces vemos como una buena parte por grupos aparecen, publican un par de discos, venden bastante y luego desaparecen sin que la gente se acuerde de ellos. A las grandes discográficas les resulta mucho más sencillo vender caras nuevas que consolidar a los artistas ya existentes.

Sin embargo, la creación musical también permite el efecto contrario. Cada poco nos vamos a encontrar con piezas que no tienen fecha de caducidad y que significan lo mismo hoy que el día en que se escucharon por primera vez. Son piezas que de alguna manera “conectan” con el público, que las integran en su vida. Las Cuatro Estaciones de Vivaldi son atemporales, Yesterday de The Beatles, With or Without You de U2 o incluso muchos temas de Roxette son buenos ejemplos de música atemporal. La mayor parte de los artistas famosos que tienen una larga carrera es porque son capaces de crear una cantidad decente de piezas atemporales.

Y aquí es donde entra el gusto personal a la hora de que una pieza se haga atemporal, ya que es normal que cada uno se forme su propia fonoteca mental de temas atemporales.

Como medida de reconocimiento para decidir si un tema es o no atemporal para mí suelo escuchar sin preocupaciones el tema en cuestión y tratar de estimar lo que dura sin mirar el reloj. Si el tema dura poco pero a mí se me hace más largo o, en caso contrario, un tema de 4 o 5 minutos parece que sólo dura 2 o 3, es buena señal. La música atemporal no lo es sólo por tener sentido en cualquier momento, sino porque también nos distorsiona nuestra capacidad de medir el transcurso del tiempo. Y es que el tiempo para más rápido cuando estás disfrutando.

Cuando hablamos de música tradicional, el “filtro” de atemporalidad en muchos casos ya se ha aplicado previamente. Por definición, la música tradicional se transmite de forma oral, por lo que los temas que “sobreviven” al paso de las generaciones son los que directamente conectan con las personas, los que crean un vínculo emocional con el músico/cantante o el que los escucha. Eso hace que en la producción de folk, sea de la procedencia que sea, tengamos una base con más temas atemporales que gran parte del resto de tipos de música.

El Chalaneru, Rigu Esva, el Pasucáis de la Villa, la Añada de Miyares, la Añada pa Gael, Tierra, los Fayeos de Mayo o Brañes d’Antanu son algunos de esos temas atemporales del folk asturiano. Beber de fuentes tradicionales nos permite conectar directamente con esos aspectos musicales que son difícilmente plasmables en una partitura.

martes, junio 17, 2008

Capercaillie, el final del camino

Artículo publicado en la edición del viernes 13 de Junio del semanario Les Noticies.
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Capercaillie, uno de los grupos punteros de la música escocesa, anunciaba el pasado Octubre que la intención de la banda era ir disminuyendo su actividad poco a poco y que los conciertos del verano de 2008 serían los últimos de Capercaillie como grupo. Y es que después de 25 años de historia el grupo se ha convertido en una verdadera colección de grandes figuras a nivel musical.

Capercaillie fue formado en 1983 por Donald Shaw y Karen Matheson en tomando el nombre de una raza de urogallo noreuropeo. En 1984 publican Cascade, un trabajo primerizo en el que ya se distingue el buen gusto de los músicos a la hora de escoger temas. En 1987 publican el álbum Crosswinds. Junto a los miembros fundadores Donald Shaw (teclados y acordeón), Karen Matheson (voz), Marc Duff (whistles), Shaun Craig (guitarra y bouzouki) y Martin MacLeod (bajo y violín) aparece ya aquí el que será el violinista durante casi toda la historia del grupo, Charlie McKerron. En Crosswinds, Capercaillie ya define su estilo de canciones en gaélico escocés junto a instrumentales de alto calibre.

En 1998 el grupo realiza la banda sonora de la serie de TV The Blood is Strong y con ella consigue colocar una canción en gaélico en el Top40 del Reino Unido con el EP A Prince Among the Islands. En 1989 entra en el grupo Manus Lunny. Bajo la producción de su hermano Donal Lunny publican Sidewaulk, con el que el grupo ya se integra en la élite de la música folk a nivel mundial. Es alrededor de esos años cuando el grupo actúa por primera vez en Asturias, forjando amistades con varios de los músicos del panorama folk asturiano que duran hasta hoy en día.

En 1991, y con nueva casa discográfica, aparece Delirium, que combina ya en mayor medida los sonidos contemporáneos con la música tradicional. La canción Coisich, A Ruin se convierte en el gran éxito del grupo y aún hoy en día suele formar parte del repertorio de los directos de la banda. En 1995 publican Get Out, un disco con grabaciones en directo y regrabaciones de temas aparecidos en trabajos anteriores.

Capercaillie tiene ya un repertorio importante de canciones tanto en gaélico como en inglés, que se ve reforzado por las que aparecen en Secret People en 1993, uno de los trabajos más especiales de la banda. Muchas de esas canciones aparecieron en el disco de remezclas Capercaillie (1994), conocido como “el álbum disco” y fuertemente criticado por los acérrimos del grupo, a pesar de que es un trabajo de recreación más que digno. To The Moon (1995) marca la salida de Marc Duff del grupo, que cuenta entonces con la colaboración del gaitero Fred Morrison. Miembros del grupo colaboran en esas fechas en la banda sonora de la película Rob Roy.

Beautiful Wasteland (1997) es el cd en el que el grupo consolida lo que será su sonido de ahí en adelante, con la entrada de Michael McGoldrick en la formación. El cd, grabado en España, coquetea con sonoridades africanas con la colaboración de Las Hijas del Sol. Le sigue la banda sonora del documental Glenfinnan, que pasa más bien desapercibida.


En 2000 entra al grupo Ewen Vernal, ex-componente de Deacon Blue, y se publica Nadurra, que junto con Choice Language (2003) son dos de los álbumes más elegantes u sobrios del grupo. Antes, en 2002, aparece Capercaillie Live in Concert, una grabación en directo que captura perfectamente la energía y calidad musical del grupo en lo que es uno de los mejores discos de los últimos años.

Con Roses & Tears (2008), un cd que en cierto modo cierra el círculo musical de la banda con referencias a los primeros trabajos, Capercaillie parece que se despide de los escenarios. Los componentes del grupo se han convertido en personajes importantes en la escena folk (Donald Shaw es el director artístico del festival Celtic Connections) o en músicos muy solicitados y parece que es difícil organizarse para tener una actividad normal.

Aún estamos a tiempo para disfrutar de los directos del grupo este año, aunque desde hace una temporada el grupo no ha hecho declaraciones al respecto de su cese de actividad. Y si no, nos quedan todos sus trabajos.

viernes, mayo 30, 2008

Lo tenemos fácil

Artículo publicado el Viernes 23 de Mayo en el semanario Les Noticies.
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La vida del músico tiene aparentemente unos cuantos atractivos que a veces no reflejan correctamente la realidad. No es cuestión de quejarse, pues la mayoría de la gente ya tiene bastante claro que detrás de una actuación de una hora hay una enorme serie de factores que deben ser considerados trabajo también como pueden ser ensayos, aprendizaje, inversión en instrumentos y equipo, puesta en escena o la simple coordinación de toda la gente que hay que movilizar para un concierto y la comunicación con entre ellos. Y, por supuesto, los viajes.

Hace poco tuvimos la ocasión de ver a la banda de Michael McGoldrick en Mieres. La actuación, definida como un superconcierto impecable por algunos medios, estuvo muy por debajo de lo que normalmente ofertan músicos de ese calibre. La razón era sencilla: la total imposibilidad de hacer ensayos debido a los compromisos de los distintos miembros de la banda. Parece ser que McGoldrick, en uno de esos conflictos de fechas que al final se hacen irreparables, hacía el concierto justo antes o plenamente en medio (no me quedó muy claro esa noche) de una gira por China con Sharon Shannon, pero como tenía la fecha de Mieres confirmada desde antes quiso cumplir con todo. Entre ese dato y las obligaciones del resto de los músicos les fue imposible ensayar antes del concierto de Mieres. Así todo fue un buen concierto, donde tenía más valor la capacidad de adaptación y de improvisación de los músicos que el virtuosismo instrumental. Pero pudo ser mucho mejor.

Lo miremos al nivel que lo miremos, el folk (salvo en contadas excepciones) no crea superestrellas que cobran millones. El artista que desea poder retirarse con el dinero que gana dando conciertos tiene que pasarse media vida de un lado a otro en furgonetas y aviones y otra buena parte en hoteles.

Los grupos asturianos pueden no hacer tantos viajes como los actos más punteros del mundo del folk, pero también tienen que hacer una cantidad respetable de kilómetros de concierto a concierto. En muchos casos se cobra casi lo mismo por dar un concierto en Asturias que en Madrid o Andalucía, exceptuando gastos para viajes y estancias. La realidad es que la jornada de trabajo para un concierto en la región puede ser de unas 5 o 6 horas entre viaje de ida, prueba de sonido, concierto y vuelta a casa, mientras que el equivalente a un concierto en mitad de la meseta bien puede llegar a 36 o más.

También podemos hablar de lo difícil que es a veces cobrar un concierto realizado cuando hay ayuntamientos de por medio, donde a veces se tardan meses (e incluso años) en recibir el dinero. Contratar a un grupo acaba siendo como pagar con tarjeta de crédito. O también se puede hablar de cotizaciones inexistentes, seguridad y un motón de cosas más.

Pero lo cierto es que no se puede quejar uno porque en el folk lo tenemos bastante fácil. Las oportunidades que se le presentan a un grupo de folk son infinitamente superiores a las que tiene, por ejemplo, un grupo de rock. En el folk no es nada raro encontrarse con un grupo nuevo haciendo sus primeros conciertos y cobrando una cantidad que si bien puede no ser mucha, si puede ser respetable. Eso aplicado al rock es casi impensable. Cuando un grupo ya de nivel medio puede salir a tocar y no perder dinero, ya se considera todo un logro.

En Asturias, en el folk se puede tener un cierto éxito simplemente siendo decente musicalmente hablando. Se pueden conseguir conciertos e incluso ganar algo de dinero sin dedicarse a ello de manera exclusiva. La realidad de los grupos de rock cambia, ya que la oferta supera ampliamente la demanda. Así, ya no basta con ser bueno, sino que además hay que tener suerte. Tener un éxito moderado con un grupo de rock tiene mucho más mérito que el equivalente de un grupo de folk.

A pesar de que las condiciones de trabajo de los músicos siempre pueden mejorarse, no podemos dejar de tener presente que los músicos de folk somos, en Asturias, un colectivo privilegiado.

martes, mayo 13, 2008

Gordon Duncan

Artículo publicado en la edición de la semana pasada del semanario en asturiano Les Noticies.
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Vuelve estos días a hablarse de la que fue probablemente la figura más importante en el mundo de la gaita escocesa (y en consecuencia, en muchos gaiteros a lo largo del Arco Atlántico) en los últimos 50 años. Gordon Duncan (1964-2005), nacido en Perthshire, Escocia, comenzó a tocar la gaita a los 8 años y rápidamente se acomodó en los primeros puestos de todas las competiciones en las que participaba. Ya cercano a la mayoría de edad, abandonó la mayoría de las competiciones y se dedicó a tocar y colaborar en formaciones de la talla de los Tannahill Weavers, Wolfstone o Ceolbeg.

Es en esa época en la que su música empieza a marcar un antes y un después en el rígido mundo de la gaita escocesa. Su forma de entender la música fue más allá de los límites de lo estrictamente tradicional. El primer impacto de la música de Duncan llegó con una de sus composiciones más famosas, Andy Renwick's Ferret, donde el gaitero consiguió crear una melodía efectiva fuera de las tonalidades normalmente aceptadas como normales en la gaita escocesa. El tema se hizo extremadamente popular y lo sigue siendo a día de hoy, al igual que ya es mítica su colaboración con Dougie MacLean en su canción Solid Ground.

Duncan publicó cuatro álbumes en solitario. El primero fue una grabación autoproducida poco conocida que, a pesar de ser interesante, se queda corta a la hora de compararla con sus siguientes trabajos. La capacidad del gaitero, tan creativa como trasgresora se ve perfectamente en el tema que da título a su siguiente trabajo, Just For Seumas. En ella Gordon se rodea de una atmósfera de música electrónica más propia de una pista de baile que de un disco de gaita de primeros de los 90. Sin embargo, las supuestas programaciones no eran más que una pequeña sección de percusión de banda de gaitas y un bajo eléctrico y la verdadera innovación es el uso de un piobaireachd (un formato de música de gaita de lo más tradicional) como línea armónica de un reel. En los sectores más tradicionales esto era poco menos que un sacrilegio, pero Duncan no tuvo ningún problema en dedicárselo a Seumas MacNeill, entonces director del College of Piping de Glasgow. MacNeill, después de verle tocar en una ocasión, comentó que "si esto es hacia donde se encamina la gaita hoy en día, abandono en favor del violín".

Gordon Duncan siguió ampliando las fronteras de la gaita en sus dos siguientes trabajos, The Circular Breath y Thunderstruck. En el primero demostró que se puede usar el puntero de práctica como un instrumento más y dejó varios temas que se convirtieron en repertorio esencial instantáneamente. En el segundo exploró las posibilidades de la gaita en modo frigio, algo nunca hecho antes, y creo un tema redondo a partir de un solo de guitarra eléctrica de AC/DC.

En los últimos años de su vida, Gordon Duncan fue víctima de la ajetreada vida en la carretera, viajando de un lado a otro constantemente, y en ocasiones se forman verdaderas leyendas urbanas en torno a su figura. A ciencia cierta podemos decir que, tras tener serios problemas con el alcohol, Duncan acabó en Australia trabajando como basurero durante una temporada. En Diciembre de 2005, Gordon Duncan se suicida en su casa de Perthshire.

Tras su muerte se crea el Gordon Duncan Memorial Trust, una organización dedicada a promocionar la gaita escocesa y otras formas de música tradicional, con particular énfasis en músicos jóvenes. Entre los proyectos de la organización encontramos dos cds: Just for Gordon, una recopilación de 14 grabaciones de Duncan sacadas de directos, competiciones, programas de radio y de su primer álbum, y A Celebration of the Music of Gordon Duncan. Este último es la grabación en directo de un concierto de homenaje realizado el 29 de Septiembre de 2007. En él participan músicos y grupos de la talla de Jarlath Henderson, Session A9, Duncan Chislholm, José Manuel Tejedor o Sylvain Hamon. El cd, que se publica este mes en la compañía escocesa Greentrax, tiene momentos que pasarán a la historia de la música escocesa, como la interpretación de Thunderstruck por parte de dos de sus alumnos, Ross Ainslie y Ali Hutton (que se puede escuchar en la barra lateral de esta página). Como siempre, aunque unos se van, su música se queda.

domingo, abril 27, 2008

La terapia no funciona.

Artículo aparecido en la edición de esta semana del periódico en asturiano Les Noticies.
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En el momento en que me comentaron que en la TPA había un programa en el que alguien imitaba a Xosé Ambás, alma mater de Camín de Cantares, mi primera reacción fue positiva. Al fin y al cabo el que existiera una parodia era prueba de que el programa estaba teniendo un impacto social mayor del esperado. Sin embargo, el propio Ambás no estaba contento con el tema. Tras una conversación con el susodicho, me quedó claro que si veía el programa entendería por qué no lo apreciaba.

Efectivamente, lo entendí pronto. Lo que yo en principio creí parodia no va más allá de burla. Normalmente, cuando se hace una parodia de algo se toman algunas de las características más notables de una persona y se elevan a la máxima potencia. El resultado es siempre gracioso y es bastante fácil que el sujeto parodiado se pueda reír con ello. Claro que para hacer una parodia hay que pensar un poco, y eso parece que en Terapia de Grupo no se estila mucho. La gracia fácil cuesta menos trabajo.

A estas alturas todo el mundo conoce ya a Samba y a la Marquesina. Para el que no, Youtube está lleno de videos de estos, aunque hay que avisar que se es más feliz en esta vida sin saber de ellos. Samba es la imitación de Ambás y hay que reconocer que en el aspecto físico y en las maneras es una buena imitación. Sin embargo, ahí acaba lo bueno. La Marquesina (una vieya repunante con bigote) es la magnífica representación de los informantes de Ambás. Carece totalmente de tacto y de respeto para con las personas que aparecieron en el programa. Pero, por tremendo que me parezca, no es ese el tema del que quiero hablar.

Mi problema es con la temática. Samba habla un asturiano arquetípico y sobreartificial, que no tiene que ver nada con el respeto que en Camín de Cantares se tiene por las distintas variantes de la lengua de Asturias, con lo que a primera vista parece un listo de la vida, erudito en su casa a la hora de comer. Y lo realmente grave es el asturianismo babayo recalcitrante elevado a cotas absurdas que se desprende de las apariciones del tipo. No tiene nada que ver con el sentimiento de las personas que de verdad se preocupan por la sociedad y la cultura asturiana.
En Terapia nos encontramos con un sentimiento asturiano en el que lo que importa es ser "celtas", llamar cazurros a los castellanos, hacer quesos y contar chistes fáciles. Pueden decir que es una parodia, pero curiosamente es también la forma en la que a algunas de las cabezas pensantes de la TPA les interesa presentar cualquier cosa expresada en asturiano, sin tener en cuenta que los contenidos en asturiano se encuentran siempre entre los que más audiencia tienen. El asturiano, paleto y corto de miras, no vaya a ser que se nos rebele.

No cabe duda de que con ese humor más orientado a crear analfabetos funcionales que a divertir, el programa tiene gran éxito. Al final van a tener razón en lo de que somos cortos.

La semana pasada Fernando Oyágüez y Dudu Puente de Felpeyu intentaron hacer promoción de su nuevo disco en el programa. En casi media hora consiguieron hablar del Cd y responder a preguntar serias durante aproximadamente un par de minutos. El resto del tiempo respondieron a preguntas del estilo “¿Os lleváis bien con Llan de Cubel?” o “¿Qué os parece Melendi?”, se encontraron con un bardo galo (todo el mundo sabe que los galos son celtas) y con un legionario romano gallego y aguantaron estoicamente cuando Samba utilizaba la palabra “cazurro” de forma despectiva varias veces (Fernando es de Valladolid, el momento en el que dieron este dato fue convenientemente editado para que no se emitiera). No hubo apenas información y, desde luego, nada que no tuviera connotaciones escatológicas u homosexuales y fuera a la vez gracioso (que a los asturianos nos hacen mucha gracia los mariquitas, la aerofagia y los excrementos)

Puedo entender que no se preparen las entrevistas con tiempo, pero si están pagando por esos guiones alguien les está tomando el pelo.

Por favor, gasten el dinero de mis impuestos en algo más útil como por ejemplo hacer una reproducción del puente de Londres en el Piles. Menos Samba y más trabayar.

lunes, abril 21, 2008

Seth Lakeman

Artículo aparecido en el semanario Les Noticies.
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Hay cuatro de las figuras jóvenes del folk de las Islas Británicas que curiosamente proceden del mismo sitio, el grupo Equation. La menos conocida de todas es la cantante Kathryn Williams, pero por esa misma formación pasaron también dos de las voces más conocidas de los últimos años: Kate Rusby y Cara Dillon. Sin embargo, en los últimos tres años hemos sido testigos del éxito de Seth Lakeman, que anteriormente nunca sobrepasaba ese papel de músico de apoyo tocando tanto con Equation como junto a Cara Dillon (su hermano Sam es el marido de Cara).

El primer contacto que tuve con Lakeman fue a través de un concierto de Cara Dillon en Oviedo. Tocando la guitarra tenor y el violín añadía un componente rítmico que eliminaba la poco probable posibilidad de aburrirse en un concierto de una cantante ya de por si excelente. Más tarde, charlando un poco con él, noté que el hombre no sólo tenía un talento musical enorme sino que además tenía un entusiasmo por la música igual de grande. Como no, acabamos en un chigre compartiendo melodías junto a unos cuantos músicos asturianos, con buena música y buena compañía.

Por esas fechas ya había grabado su primer cd en solitario, The Punch Bowl (2002), basado en la música de Dartmoor, una zona de Devon rica en historias y leyendas de donde provienen los Lakeman. Muchos de los temas de sus trabajos posteriores proceden también de allí. El cd era interesante pero no era nada fuera de lo común.

En 2004 Seth publica Kitty Jay, un trabajo de un músico que ha recorrido una buena parte de su camino musical a pesar de su corta edad. Kitty Jay es un cd que bebe de montones de influencias, pero que las junta todas para crear un estilo propio. Hay montones de grabaciones excelentes que pasan sin pena ni gloria por el mercado musical británico, pero afortunadamente no fue el caso de esta. Seth Lakeman tuvo la fortuna de ser candidato al Mercury Award. Este premio es famoso porque suele recaer en artistas no muy conocidos y trae consigo un el reconocimiento de la parte más generalista del mercado.

A pesar de no resultar ganador, la candidatura (al lado de formaciones tan conocidas como Coldplay, por ejemplo) trae consigo una mayor notoriedad para Lakeman, que consigue colocar Kitty Jay en el número 100 de las listas británicas. No está mal para un tipo que canta, toca el violín y la guitarra tenor. El álbum es excelente y fresco, con canciones inimitables como We Fight For Freedom o Kitty Jay, una canción que solo utiliza la voz y el violín rítmico de Seth. El cd demuestra que se puede hacer música excelente con poco presupuesto, pues la producción no llegó a costar 500 euros.

El tercer disco de Seth Lakeman supuso su verdadero salto a la fama en la escena folk de Inglaterra. Freedom Fields (2006) llegó al puesto 32 de las listas generalistas británicas y le valió dos premios en los BBC Radio 2 Folk Awards de 2007. Lakeman supo usar una estética destinada a triunfar en el público general (especialmente el femenino, con una banda de chicos jóvenes que físicamente no son los Backstreet Boys pero tampoco se alejan mucho) sin comprometer para nada el contenido. Los temas siguen teniendo los mismos instrumentos acústicos y la mayoría siguen tratando de historias y leyendas de Dartmoor u otras partes de Inglaterra. El Cd tiene tanto éxito que apenas dos meses después de su publicación aparece una nueva edición con una casa discográfica importante, Relentless.

A los 30 años, Lakeman es un músico lleno de energía que constantemente incorpora temas nuevos a su repertorio. A lo largo de los conciertos de los últimos dos años (que han sido muchos) ya ha ido estrenando los temas de su cuarto disco, que verá la luz este verano. Parece que su música evoluciona hacia una vertiente algo más eléctrica, pero siempre siendo fiel a la raíz de estilo tradicional. Su relativa notoriedad no le ha transformado en un divo, sino en un abanderado de la sabiduría popular de su lugar de origen. Ojalá el folk británico nos siga dando figuras como él.

domingo, abril 06, 2008

Nos buscan desde fuera

Publicado originalmente en el semanario Les Noticies en la edición del 28.03.08.
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Hace ahora un año aproximadamente mantenía una conversación con uno de los miembros del grupo escocés LAU (un gran grupo que merece la pena seguir) mientras pasábamos unas horas tocando después de uno de los conciertos del grupo en Gijón. Yo me mostraba gratamente sorprendido porque los tres músicos conocían bastantes temas asturianos, en su mayoría a través de escuchar CDs y gracias a Simon Bradley, violinista de Llan de Cubel.

Kris Drever, el guitarrista, me comentaba que conocía “pocos temas asturianos. Sé cientos de temas irlandeses y escoceses, pero sólo un par de decenas de temas asturianos, no es fácil encontrar música asturiana en Escocia”. A pesar de que eso no es poco ni mucho menos, lo cierto es que para la gente de fuera no es sencillo interesarse por la música asturiana. Y es que sencillamente no exportamos el folk asturiano decentemente.

Es cierto que todos los grupos que salen fuera dejan buen sabor de boca y que la música asturiana tiene éxito más allá de los Pirineos e incluso al otro lado del Atlántico. Sin embargo no es fácil hacerse con música asturiana. En primer lugar, a pesar de las facilidades que nos ofrece internet, sólo hay un par de grupos asturianos que venden sus propios cds directamente a través de la red. A día de hoy es bastante sencillo montar un sistema para cobrar a través de métodos como Paypal o similares y hacer llegar un Cd a cualquier parte del mundo, a pesar de que las tarifas de Correos no ayudan mucho. Afortunadamente, me consta que algunos músicos asturianos ya empiezan a plantearse que además de tocar, su trabajo incluye ir de vez en cuando a hacer envíos.

Apenas hay tiendas online que tengan música asturiana. Si se busca algo que no sea Hevia (cuya música es obviamente bastante accesible), los recursos de los que se dispone se pueden contar con los dedos de una mano y aún nos sobraría alguno.

Tampoco existen muchas publicaciones al respecto. Hasta hace nada era muy difícil hacerse con los cancioneros de Torner y Baldomero Fernández en Asturias, no digamos ya fuera. Los libros de partituras que sí existen están orientados a la gaita y publicados en tiradas dedicadas para el consumo interno en Asturias (aunque aquí sí que se llega más fácilmente a Hispanoamérica). No se necesita saber idiomas para leer una partitura, pero sí que se podrían hacer pequeñas adaptaciones en las publicaciones para hacer la música asturiana más accesible. Un hipotético libro “Música Asturiana para Gaita Escocesa”, con partituras de temas que entren dentro del rango de notas disponibles para una gaita escocesa, probablemente vendería bastantes copias en el Reino Unido y USA.

¿Y qué hay de otros instrumentos? Tampoco sería muy descabellado publicar partituras de música asturiana destinadas al uso en sesiones al estilo irlandés, transportando las melodías a tonos más propios pero conservando todo lo demás. En muchas partes del mundo, en esas sesiones ya se tocan temas de múltiples procedencias y no es un mal momento para añadir temas asturianos a los repertorios. En aspecto audiovisual (DVDs) andamos también bastante mal.

Lo gordo es que cuando uno va a internet y no es fácil encontrar información ni partituras de música asturiana. La gran mayoría de lo que sí existe está en asturiano o en castellano, por lo que las personas que se acerquen desde fuera lo tienen un poco crudo. Varias de las páginas que sí existen tienen material muy interesante, pero al ser hechas por amor al arte se actualizan poco o nada (no es fácil crear una web y mantenerla sin ningún incentivo económico). Así todo, se puede recomendar La gaita asturiana” o “Música tradicional d’Asturies”, fácilmente localizables gracias al señor San Google.

La Wikipedia, la mayor enciclopedia de internet, está prácticamente desprovista de información sobre música asturiana tanto en castellano como en inglés. Si simplemente cada uno de los grupos de folk que funcionan en Asturias se molestase por incluir información objetiva sobre sí mismo la música asturiana estaría expuesta potencialmente a un público mucho mayor.

Ya es hora de que en Asturias empecemos a apuntar también hacia fuera. Hay gente esperando.

domingo, marzo 16, 2008

AMAS (o menos)

Artículo aparecido en la edición del pasado Viernes del semanario en asturiano Les Noticies.

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Los premios AMAS de la música asturiana se entregaron en ese curioso día que sólo aparece una vez cada cuatro años, el 29 de Febrero, en el Teatro Filarmónica de Oviedo. Como Tejedor (grupo con el que habitualmente colaboro) ganó dos premios en la pasada edición, ahí estaba yo entre bastidores para tocar un par de temas en la gala.

No quiero entrar en si los premios están bien o no. Soy de los que piensan que es imposible premiar justamente a un grupo, músico o productor si hay que elegirlo entre varios. El concepto de que alguien gane supone que hay otros que pierden, eso en un mundo tan tremendamente subjetivo como el de la música es sencillamente absurdo. No hay forma de medir la creatividad de manera objetiva.

Si olvidamos así el supuesto prestigio musical ganado, que algunos consideramos nulo, nos quedan dos factores positivos de los premios. Uno es la (también supuesta) publicidad que obtienen los ganadores, seriamente mermada por el hecho de que este año la gala de premios se retransmitió en diferido y por Localia, una cadena que muchos no sabemos ni en qué canal de nuestro televisor está. Un paso atrás con respecto al año pasado. Para el segundo vamos a elucubrar un poco.

Este año, las votaciones por internet sólo representaban el 50% del resultado, el otro 50% venía proporcionado por la organización, pensando en compensar a la gente que tiene menos tirón en el mundo virtual. Porque hay que reconocer que para unos cuantos no es difícil movilizar a amigos, familia, conocidos y demás para que voten, pero para otros no lo es tanto. Aplicándome el cuento, una semana antes de la entrega envié mi voto (sólo uno, aunque podría haber mandado 5 sin muchos problemas con sólo un par de minutos de dedicación). Y como no creo en los premios voté sólo en las categorías donde había algún candidato al que conociera personalmente y sin tener mucho en cuenta la música que hicieran, siempre y cuando estos no me hubieran pedido que les votara.

¿Por qué votar sin mucho criterio musical? Porque para mí los premios AMAS son simplemente un momento en el que gente de todos los palos musicales se reúnen bajo el mismo techo a pasarlo bien un par de horas o cuatro. La frase de la noche, que escuché a distintas personas antes de entrar era “Vamos a tomar un cacharro antes, para disfrutar bien de la ceremonia”. Al final, los premios son un momento en el que todo el mundillo musical asturiano está bajo el mismo techo. Esa especie de endogamia musical es el tercer aspecto interesante de los premios y el que parece que realmente vale la pena. Jorge Otero, de Stormy Mondays, comenta en su blog que a la mayoría de los asturianos les importa muy poco la música que se hace aquí, y en gran medida tiene razón. Los mayores fans de los grupos asturianos, sean del palo que sean, acaban siendo otros músicos.

Pero se supone que tenemos que hablar de folk. Lo que sí que nos han demostrado los AMAS es que este año la producción discográfica de folk en Asturias ha sido más bien pobre cuando tenemos que poner en la categoría a Carlos Rubiera (tonada) y a la eventual ganadora de dos premios Anabel Santiago (que últimamente se mueve en estilos bastante alejados de lo que algunos consideramos folk). Sergio Rodríguez, con el que han trabajado la mayoría de los grupos folk en los últimos tiempos, se llevó el merecido premio al mejor productor y Andrea Fernández el premio al mejor gaitero/a. El premio al mejor intérprete de otros instrumentos fue para Xurde Fernández, de Blima y Dulcamara. También se entregó un AMAS honorífico a la carrera de Nuberu. Unos premios en ciertos casos decepcionantes, en otros no tanto. Como el espacio es limitado, mis opiniones al respecto se pueden encontrar en Folkenlared.com.

Me gustaría terminar recordando las palabras de Pablo Moro en la gala de entrega de premios: El hecho de que los AMAS se entreguen en Oviedo, la ciudad en la que más pegas se pone a la música en directo, es una paradoja. Yo aún diría más: es una parajoda. (Este último juego de palabras no funciona bien en asturiano y no está en la versión de Les Noticies)

miércoles, febrero 27, 2008

Folk-Rock / Rock-Folk

Este artículo apareció en el semanario Les Noticies en la edición del pasado Viernes. Por motivos de espacio, se publicó en el periódico tres semanas después de ser escrito, por lo que algunas referencias temporales son un poco antiguas, pero el tema es igual de válido.

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Escribo estas líneas (portátil mediante) desde el relativo confort de las sabanas de una cama, donde me encuentro recluido por segunda vez en dos semanas. Probablemente sea víctima de un virus normal y corriente, pero también es posible que el cuerpo me esté pasando factura por haber vivido una de las emociones musicales más fuertes de toda mi vida.

El día 19 de enero presencié lo que es y será probablemente el mejor concierto de mi vida en Santiago de Compostela. Moving Hearts, uno de los grupos irlandeses más míticos de la historia, dio allí su único concierto más allá del Reino Unido e Irlanda desde que se produjo la reunión de la formación. Allí estaban casi todos los miembros históricos de la banda, con Donal Lunny al frente, con un Davy Spillane en perfecta forma a pesar de su semi-retiro musical y un invitado especial en la persona del acordeonista Mairtin O’Connor, que sirvió para hacer aún más especial un concierto que ya cumplía con todas las expectativas antes de empezar.

Una hora y media de música más tarde salía uno del Auditorio Galicia tratando de ponerles palabras a los sentimientos experimentados. Afortunadamente el resto del pequeño contingente asturiano que habíamos hecho el viaje estaba en la misma situación. Lo que quedaba para esa noche era buscar la forma de deshacerse del exceso de adrenalina y el insomnio.

Como siempre, habrá quien piense que simplemente por el hecho de ser irlandeses ya estoy valorando a Moving Hearts por encima de lo que lo haría con un grupo local, o quizá de cualquier otro sitio. Nada más lejos de la realidad. Sencillamente nadie ha conseguido hacer lo que hicieron los de Donal Lunny entre mediados de los 80 y principios de los 90: Hacer rock en los términos de la música tradicional.

Hay cientos de grupos que hacen lo que llaman folk-rock. El 99% de los casos ese folk-rock es para mí rock-folk. Es decir, rock con pequeños (o no tan pequeños) componentes de folk. El grupo de rock-folk típico tendrá una sección rítmica de guitarra eléctrica, bajo y batería, que son la base para que se superpongan las melodías de la parte folk con instrumentos tradicionales. La base es puramente rock. En esta categoría encontramos ejemplos tan diversos en procedencias como Gwendal, Oysterband, Bad Haggis, Celtas Cortos, Los Niños de los Ojos Rojos, Horslips, Dixebra, La Col.lá Propinde, Burach, Waterboys, Os Diplomáticos, la última época de Wolfstone e incluso (más por temática que por instrumentación) Lucas 15, por ejemplo. En ellos, la parte de música tradicional está condicionada a la base rock. Rock primero, folk después.

Lo que hizo Moving Hearts fue darle la vuelta a la tortilla. “Folk-rock”, esta vez sí, llevando el rock al terreno de la música tradicional por obra y gracia de Mr. Lunny. Conservando la mayor cantidad posible de elementos del rock pero sin comprometer nunca la base tradicional, los “corazones” crearon en cierta forma un nuevo género. Folk primero, rock después. Más allá de Moving Hearts no hay muchos ejemplos más dignos de mencionar: Shooglenifty (gracias a James McKintosh), la segunda época de Wolfstone, 3 discos culminando en The Half Tail (crotesía de la cabeza pensante de Ivan Drever), una pequeña parte de la carrera de Michael McGoldrick con Toss The Feathers, quizás Eileen Iver & Immigrant Soul… Estamos ante un terreno que a pesar llevar abierto desde hace más de 15 años está casi sin habitar.

¿Y en Asturias? Nada de nada. Algunas pequeñas aproximaciones con Folkgando o Balandrán que fácilmente podemos encajar dentro la otra cara de la moneda, o quizás parte la música creada por Fernando Largo que quizá algún día salga a la luz (aún hay pequeñas joyas escondidas por ahí). En Asturias siempre ha sido popular el “rock folk” y quizá no se ha sentido la necesidad de explorar esta otra faceta. Al fin y al cabo, parece bastante más difícil de hacer bien y no promete mayores éxitos, sino más bien mayores dolores de cabeza. Sin embargo, viendo el éxito de Moving Herats y salvando las distancias, parece que podría merecer la pena.

Folk-rock o rock-folk, dos caras de la misma música. Iguales pero distintas a la vez.

martes, enero 29, 2008

El público y los músicos

Columna publicada en el semanario Les Noticies el pasado Viernes.
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Hace unas semanas hablábamos de cómo la cantidad de público que asiste a un concierto puede afectar al entusiasmo de los músicos. Pero no sólo es la cantidad de público lo que en ocasiones influye en la actuación de los que se suben a un escenario. También la actitud del público es determinante.

En Asturias (y en la mayor parte del norte de la Península) tenemos la suerte de poder disfrutar de gran cantidad de conciertos gratuitos al aire libre, la mayor parte de las veces en fiestas locales. Es normal que una buena parte del público no vaya al lugar del concierto interesado expresamente en la música, pero parece que desde siempre hay un sector del público que va a los conciertos con el único propósito de emborracharse. Cada uno es libre de hacer lo que quiera, pero de esa gente hay un pequeño porcentaje que puede arruinar el concierto tanto para los músicos como para el público que sí tiene interés en escuchar.

Hay algunos conciertos en los que parece que lo importante es que haya actividad hasta bien entrada la madrugada, para que el público consuma lo más posible en la barra. Al final, algunos de estos (y me viene a la mente la tristemente célebre noche de San Juan en Trasona) acaban siendo una pobre excusa para un concierto, convirtiéndose más bien en una aglomeración de gente que va “donde está la fiesta”. Afortunadamente, cada vez son más los grupos que ya no están dispuestos a tocar a horas absurdas ni a esperar más de 12 horas entre la prueba de sonido y la hora de la actuación.

Volviendo al tema, cuando voy como público a un concierto al aire libre es más que probable que alguno de los grupos que actúen no me interese expresamente. En esos casos, después de escuchar un par de canciones (nunca sabes cuando un grupo te va a sorprender gratamente) suelo aprovechar el momento para charlar con los conocidos o hacer cualquier otra cosa, pero siempre alejándome del escenario. Es cuestión de simple educación el saber respetar al resto de la gente y a los músicos.

Tres cuartos de lo mismo pasa en los conciertos en pubs. No me acaba de entrar por la cabeza cómo es posible que haya gente dispuesta a meterse en un local cargado de gente, lleno de humo y de calor humano si el concierto que hay no le interesa. En esas situaciones, si lo que quiero es charlar con mis colegas mientras tomo algo me voy a otro sitio (que no será porque no hay pubs y bares en Asturias) y dejo que la gente disfrute. Además así me ahorro el extra que se suele cobrar en las consumiciones para ayudar a pagar a los músicos.

Por esto mismo no me acaban de convencer las espichas-concierto de Tierra Astur, donde mientras comes y charlas hay un grupo tocando en un escenario. No es precisamente muy estimulante estar tocando delante de un público que casi sólo se acuerda de que hay un concierto cuando la música para entre canción y canción y su instinto les dice que tienen que aplaudir.

La otra cara de esto está en los conciertos en teatros o salas preparadas para ello. Ahí la mayor parte del público sabe lo que va a escuchar, pero a veces son conciertos más fríos.

Personalmente, yo no soy muy proclive a exteriorizar el hecho de que estoy disfrutando de un concierto más allá del aplauso, a pesar de que puedo estas disfrutando como nunca. Una sala llena de personas parecidas a mí desde luego que no trasmite mucho calor para los músicos.

Después de ver un montón de conciertos desde arriba del escenario como músico y muchísimos más desde abajo como aficionado, lo mejor es buscar un término medio. Lo que sí está claro es que cuando el público disfruta, los músicos también. Y cuando los músicos disfrutan lo hacen mejor. De esta forma se crea una especie de retroalimentación en la que todo el mundo sale ganando.


martes, enero 08, 2008

Da igual 40 que 4000

Una de las cosas interesantes que tiene la música en directo el hecho de que existe la posibilidad de que se creen ciertos lazos emocionales entre público y músicos. La música afecta al público, el público disfruta, lo exterioriza bailando o cantando y los músicos disfrutan aún más. Es fácil imaginar el subidón de adrenalina que se puede experimentar cuando hay cientos de personas reaccionando a lo que uno está tocando.

Sin embargo, la misma situación se puede dar a la inversa. Ante un público escaso o que exterioriza poco las reacciones es fácil caer en el “no estamos gustando” o el “no merece la pena esforzarse”, desanimarse y dar un concierto menos bueno por ello. El mismo grupo puede sonar de forma totalmente diferente en diferentes circunstancias.

Cuando yo estaba tocando en Llangres esto nos pasaba con frecuencia. Guardo un grato recuerdo del concierto que tuvo lugar en el Festival Intercéltico de Sendim, en Portugal, delante de un par de miles de personas que disfrutaron de verdad del concierto, compartiendo cartel con La Musgaña y Hedningarna. Con el público más que animado, a algunos de mis por entonces compañeros de grupo sólo les falto saltar al público del entusiasmo. Tiendo a tratar de ser lo más crítico posible conmigo mismo, pero ese concierto es de los mejores que dio Llangres en esa época. Sin embargo, la otra cara de la moneda está ahí. En los conciertos en centros sociales donde los asistentes se podían contar sin mucho problema (y en poco tiempo) éramos mucho menos consistentes.

En otra ocasión, tocando en Béjar con Los Gatos del Fornu, sucedió una de esas cosas que a veces no te puedes creer a menos que la vivas en directo. El día anterior habían tenido que suspender un concierto de Los del Rio debido a la lluvia, pero de alguna manera la organización se las arregló para aplazarlo hasta el día siguiente. Se recolocó a los de la Macarena en medio de la Noche Celta que había en el programa. El cartel: los cántabros Atlántica, Los del Río y, cerrando, Los Gatos del Fornu. Señores, puedo presumir de que Los del Rio fueron “teloneros” de uno de mis conciertos.

Atlántica tocó delante de más de 4000 personas que, sin duda, estaban esperando para bailar La Macarena. Aún a sabiendas de eso, nosotros esperábamos que se quedase bastante gente a vernos. La realidad fue, por supuesto, diferente. De las 4000 personas que vieron a Los del Río, con el frio y lo tarde que era sólo se quedaron unas 40 (en concreto 43 al principio, 37 al final, las conté varias veces). Así todo, quizá por las ganas de tocar rápido para no morirse de frio, quizá porque el público asistente vio su entusiasmo aumentado por medios alcohólicos o porque esas 40 personas de veras se estaban divirtiendo, ese día en Béjar los Gatos del Fornu dieron uno de sus mejores conciertos de mi época con el grupo.

Personalmente soy relativamente inmune a esto. Afortunadamente, lo que hago me gusta lo suficiente como para ser tanto consciente como capaz de esforzarme lo mismo delante de 5 personas como de 5000. No es lo mismo, obviamente, pero es lo que se debe hacer. También me pierdo el caso contrario y no lo hago mucho mejor si el público está entregado. Eso sí que es una pena…

Poco a poco da la impresión de que vamos tendiendo a no dejar que un público frio o escaso nos afecte y a dar lo mejor de uno mismo sean cuales sean las circunstancias. Al fin y al cabo, soy de los que creen que cuando solo hay 10 personas en un concierto, esas 10 personas se merecen mucho más ver un buen concierto que una gran masa de gente. Y conciertos como el de Kathryn y Peter Tickell en Avilés en Noviembre lo demuestran. Ante sólo unas 80 personas, los dos hermanos procedieron a dar un verdadero conciertazo. Después del concierto, charlando brevemente, comenté que era una pena que no hubiera más gente. Kathryn Tickell respondió que en estos conciertos es donde de verdad se ve la dedicación de los músicos.

Qué razón tiene.

miércoles, diciembre 19, 2007

El misterio de la música asturiana

Artículo aparecido el pasado Viernes en el periódico Les Noticies. Aquí ilustramos la columna con algunas muestras de audio a las que añadiremos alguna otra en los próximos días.

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Siempre se ha dicho que la música asturiana tiene algunas características similares a la irlandesa, escocesa, bretona, etc... Y hasta cierto punto es cierto. En ocasiones podemos escuchar temas tradicionales de una procedencia u otra y no tener muy claro a primera escucha de dónde provienen. Como es lógico, la música de cada lugar tiene sus características propias que la identifican, pero también hay un cierto nexo de unión.

Cuando músicos de aquí interpretan temas de otra procedencia suelen hacerlo de forma más o menos satisfactoria. Puede que no se cojan todos los aspectos técnicos de las melodías ni todos los adornos específicos, pero la esencia del tema suele estar ahí. Sin embargo, cuando la situación se invierte no siempre se obtiene el mismo resultado. Hay algo en algunos tipos de temas asturianos que se escapa a los oídos de muchos músicos irlandeses y escoceses.

Este es el posible misterio de las anacrusas y del acompañamiento de tambor asturiano.

Al contrario de lo que ocurre en la mayoría de las músicas de la parte Norte del Arco Atlántico (no así en Galicia, claro está), hay una gran mayoría de los temas asturianos que comienzan en anacrusa (o en otras palabras, las primeras notas del tema no coinciden con el primer acento en la melodía). Basta escuchar por ejemplo El Saltón o la Muñeira de Tormaleo, dos de los temas más conocidos, para darse cuenta de esto.

Pues señores, debemos de causar una impresión extraña fuera de nuestras fronteras, pues grandes grupos del folk internacional no entendieron nuestra música del mismo modo que nosotros.

En el mundillo de la música folk muchas veces se funciona por "modas". Hay temas que se ponen de moda y de repente aparecen múltiples versiones de diferentes agrupaciones. A mediados de los 90 algunos músicos irlandeses y escoceses empezaron a adoptar temas asturianos dentro de su repertorio y desde entonces grupos como Sin É, Lúnasa, Flook, Tannahill Weavers, Fiddler's Bid, Harem Scarem, Kevin O'Connor, Sharon Shannon, Gordon Gunn o Rory Campbell han grabado temas asturianos en sus cds.

Sin embargo, se da un suceso muy extraño en muchos de estos temas. Las versiones de temas asturianos que comienzan en anacrusa de muchos de estos artistas están interpretadas de otra forma. En algunas partes de los temas los acentos están cambiados, como intentando "normalizar" la melodía. Y lo más curioso es que sólo es en algunas partes, porque hay otras en la que la versión no es diferente de las de otros grupos asturianos. Para ilustrar esto recomendamos escuchar por ejemplo las versiones de la Muñeira de Casu de Flook y Lúnasa o la versión del Saltón d'Uviéu de Fiddler's Bid.

¿Qué pasa entonces? ¿Será que no son capaces de entender nuestra música? ¿Será un intento acercarla a su estilo? ¿Será que somos raros nosotros? ¿Será todo un complot para mosquearnos?. Está claro que los músicos citados tienen capacidad de sobra para hacerlo "de la manera correcta", pero no lo hacen.

La verdad es que podríamos tratar de investigar los motivos, pero creo que no viene al caso, pues probablemente se debe a que los temas se han transmitido de forma oral. No de padres a hijos o de vecinos a vecinos, sino que seguramente alguien aprendió la melodía de un cd y al presentársela al resto de la gente, desconocedora de la fuente original, salió esa versión. Es otra forma de transmisión oral, adaptada a los tiempos. De la misma forma que las scottishes dieron lugar al chotis nos podemos encontrar ahora con muñeiras irlandizadas (bonita palabra) o saltones adaptados al estilo de las islas Shetland. Es el equivalente a la transmisión oral, pero en plena era digital.

De esta forma lo que parecen temas que se han entendido mal acaban siendo nuevas versiones, en muchos casos bastante interesantes aunque poco apropiadas para oídos puristas. Los grupos asturianos llevan toda la vida tocando temas de fuera, afortunadamente ya se da la situación contraria.

De todos modos sigue siendo un misterio por qué los músicos extranjeros no acaban de entender el toque de tambor de la música asturiana. Será que somos raros...

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Para hacer un poco más inteligible el texto, aquí hay un par de muestras en audio. En primer lugar las versiones de Felpeyu y Fiddler's Bid del Saltón en el set de Xiringüelos de Felpeyu.




En segundo lugar, las versiones de Llan de Cubel, Flook y Lúnasa de la Muñeira de Casu.




domingo, diciembre 02, 2007

Breves

Alfredo Peón, protagonista del Camín de Cantares del 17 de Noviembre, falleció hace unos días. El programa en el que él apareció fue probablemente el menos interesante a nivel musical, pero sin duda fue uno de los más entretenidos debido a su capacidad narrativa. Y es que aunque a algunos nos interese más la música, es importante no olvidar del resto de los elementos culturales que la rodean.

Con esto podemos ver un ejemplo de lo que supone el trabajo que hace Ambás, el equipo del programa y la gente de otros muchos grupos etnográficos que se dedican al trabajo de campo. En Asturias existe una gran cantidad de población mayor que es depositaria de una cultura tradicional que puede perderse según van desapareciendo. Alfredo Peón es uno de ellos, pero afortunadamente al menos parte de su sabiduría popular no muere con él.

Quedan tres programas para el final de la segunda temporada de Camín de Cantares, pero aún no se sabe absolutamente nada de si va a existir una tercera. La TPA no ha confirmado nada a pesar de que el programa sigue siendo un éxito en audiencias. Concretamente, la emisión del pasado día 24 registró el momento de mayor audiencia del día para la TPA, con un 17'5% del share.

Por Camín de Cantares han pasado más de 30 músicos y quedan unos cuantos por pasar. La idea es que pasen por el programa otros muchos en el caso de que se realice la tercera temporada.

El día 17 sale al mercado en el Reino Unido el set de dos DVDs con la serie Transtlantic Sessions 3. También se publican dos Cds con la música de los programas. El primero ya está en la calle y el segundo aparecerá en Enero. PArece ser que están intentando publicar también las dos series anteriores.

Por otra parte, Phil Cunningham lleva ya 5 semanas apareciendo en la BBC en el programa Scotland's Music with Phil Cunningham. Si bien puede que estos programas no tengan tanto interés a nivel de folk, siguen teniendo elementos interesantes. Hay bastantes videos online en la página de la BBC.

Los Scots Trad Awards se celebraron ayer por la noche, aunque aún no tenemos noticias de los ganadores. La verdad es que los candidatos de este año fueron un poco previsibles y no hay grandes sorpresas. La votación es pública, así que siempre es interesante conocer los resultados.

En el diario Les Noticies de esta semana aparecen dos artículos de opinión muy interesantes. El primero es de Xune Elipe, cantante de Dixebra y director de Discos L'Aguañaz/Ámbitu que en cierta medida responde a uno de mís artículos en el mismo periódico. El segundo es de Ismael Arias, que lleva ya una serie de artículos de opinión sobre el cobro de derechos de autor por parte de la SGAE en conciertos donde se toca música tradicional. Desgraciadamente ninguno de los dos están en la edición de internet del diario. Recomendamos su lectura de todos modos.

Xosé Manuel Budiño publicó su nuevo CD Home el día 27 de Noviembre, exactamente 10 años después de la publicación de Paralaia, su primer trabajo. El disco se puede encontrar ya también en iTunes.

miércoles, octubre 31, 2007

La "cultura subvencional" de la música asturiana (2)

Hace dos semanas comentábamos que el motivo de la escasez de conciertos de folk en teatros y salas durante la temporada de invierno es posiblemente la abundancia de conciertos gratuitos durante el verano, la mayoría de ellos sufragados con dinero de los ayuntamientos, subvenciones y demás. Si bien es cierto que esto posibilita un cierto desarrollo de la música en Asturias, por ejemplo permitiendo que grupos noveles adquieran experiencia tocando en directo, también hace que organizar conciertos de folk no sea apenas rentable a menos que exista una subvención a la que acudir.

Siguiendo por el mismo camino, otra de las caras del sector musical asturiano también se ve afectada por el mismo hecho. En las próximas fechas nos encontramos con que salen al mercado unos cuantos cds de distintas casas discográficas casi al mismo tiempo. Esto no es precisamente coincidencia. Sencillamente, hay que justificar las subvenciones concedidas a casas discográficas, entidades y particulares para la promoción de la música en asturiano y gallego-asturiano.

Los grupos y artistas que optan por utilizar el asturiano en sus trabajos tienen la suerte de poder acceder a una serie de subvenciones para la publicación de discos que este año ascendieron a 45.000 euros (y que se pueden consultar en el BOPA nº 180, con fecha del 2 de Agosto). La música folk está casi siempre ligada al movimiento de reivindicación cultural asturiana y, por tanto, utiliza el asturiano en casi todos los casos. Esto da una ventaja que no tienen otros tipos de grupos o de artistas y que debería de ser de agradecer. Sin embargo, también tiene su lado negativo.

Hasta cierto punto, nos hemos acomodado a la existencia de estas subvenciones. No hay más que mirar atrás y, previas consultas al BOPA, ver cuantos cds de música folk se han publicado sin ayudas en los últimos años. La Bandina´l Tombo, DRD, Xera y no muchos más. El resto han tenido algún tipo de ayuda monetaria. La edición de trabajos de Tejedor, Deua Dubra, Asgaya, Tuenda, Dulcamara, Felpeyu, Blima, Toli Morilla, Los Gatos del Fornu, Hector Braga, Dulcamara, Anabel Santiago, Skanda, TUTU Studiu, Muyeres, Llangres o Mary Luz Cristobal entre otros reciben o recibieron ayudas junto a Pedru Pereira, Skama la Rede, Dixebra, Soncai Sound System o la Co!!á Propinde. La lista no está completa, pero sirve para hacerse una idea.

Con los discos pasa igual que con los conciertos. Si el coste de producción está cubierto (hasta cierto punto únicamente, claro está) no hace tanta falta arriesgarse con la promoción, buscar nuevos mercados y/o apoyar al artista desde la casa discográfica. Los cds se convierten así en una simple carta de presentación para el grupo, un "algo" físico que enseñar a organizadores de conciertos, ya que reciben escasos beneficios de la venta de los mismos. Para las casas discográficas, los cds se pueden convertir en una pequeña apuesta por un valor seguro, conformándose con obtener beneficios modestos sin arriesgar capital.

Hay grupos para los que la única manera de grabar un disco es accediendo a subvenciones, pero éstas también permiten que algunos graben antes de lo debido, sin haber adquirido la experiencia necesaria para ello. También pueden comprometer hasta cierto punto la creatividad musical, véase el ejemplo del primer disco de Llangres. En la época alrededor de la grabación del cd el grupo interpretaba solamente música instrumental, pero incluyeron un tema cantado (con la colaboración de Ambás) casi exclusivamente para poder acceder a una subvención. El hecho en sí no es ni malo ni bueno, pero en cierta forma condiciona al artista. Anecdóticamente, las subvenciones también permiten que en una casa discográfica se decidiera recientemente sacar un cd de un grupo (dejemos nombres fuera) sin haberlo escuchado antes.

Si queremos que la industria musical asturiana se desarrolle (y recordemos que puede perfectamente ser una industria, no multimillonaria pero sí modesta) ya va siendo hora de que las subvenciones sean una simple ayuda y no el eje central sobre el que gira el mercado.




martes, octubre 16, 2007

La cultura "subvencional" de la música asturiana (I)

Artículo publicado en el semanario Les Noticies en la edición del 12.10.07.

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Después de la temporada de verano se comenta siempre el escaso número de conciertos de folk que se celebran en los meses de invierno. El fin de la temporada de conciertos suele venir marcado por la Nueche folk de Soto d'Ayer, la noche folk de San Mateo en Uviéu y, este año, los Alcuentros Tradicionales Trebolgu. Desde esas fechas hasta quizás la Folixa na Primavera en Mieres a finales de Abril nos encontramos con casi siete meses de escasa actividad musical, salvo contadas excepciones como Llanes al Cubo. ¿Por qué no existen apenas conciertos en teatros o festivales de invierno? ¿Por qué la mayoría (si no todos) los grupos cesan sus actividades en esas fechas o tienen que centrarse en buscar conciertos fuera?

Por supuesto, es cierto que el volumen de conciertos en invierno tiene que ser menor por necesidad. Simplemente las condiciones atmosféricas no permiten que se celebren festivales como por el verano. Sin embargo la posibilidad de que haya conciertos en salas o en teatros sigue ahí, pero apenas está explotada. Con la excepción de ciclos como Músicas del Siglo XX de Cajastur y pocos más, no encontramos muchos conciertos en lugares que no sean pubs (donde, por cierto, cada vez hay menos). Si nos vamos fuera de Asturias no es infrecuente encontrar conciertos de artistas extranjeros en teatros, previo pago de entrada, como es lógico. Sin embargo, el artista en gira no suele tener fechas en Asturias. Y si ya miramos fuera del estado podemos encontrarnos con verdaderos circuitos de conciertos perfectamente construidos. ¿Por qué aquí no?

La razón más probable es sencillamente la cultura de subvenciones. Ha llegado un momento en el que se asume que el folk es una parte más de muchas de las fiestas y las más veces el ayuntamiento local corre con los gastos. La inclusión de los conciertos de folk dentro de los presupuestos de los ayuntamientos está lo suficientemente generalizada como para que sea tal la abundancia de conciertos gratuitos que al aficionado medio no le merezca la pena pagar (aunque sean precios módicos) en un teatro por ver un grupo que puede ver varias veces al año en festivales al aire libre. Problemático, pero compensable en cierta medida por la abundancia de conciertos. El problema viene con los grupos de fuera. Nadie arriesga ya su dinero en propuestas novedosas, ni siquiera establecidas, porque el público está quemado. Hay muchos conciertos y para el aficionado a estas músicas hay suficiente oferta gratuita para satisfacer casi plenamente la melomanía propia. Las presentaciones de discos nuevos en directo (véase Hevia o Tejedor) siguen funcionando en lugares cerrados y previo pago de entrada por el factor novedad, pero hace mucho tiempo que no se ven por esta zona conciertos como los de La Bottine Souriante, Davy Spillane o Bain y Cunningham, que en otro tiempo llenaban el Campoamor, el Jovellanos o el Auditorio.

Otro aspecto a tener en cuenta es que en los conciertos que son parte de las fiestas de muchos pueblos no es esencial obtener un beneficio. Y de hecho, muchas veces no se consigue cubrir gastos ni mucho menos. Al no ser esencial es normal que no se ponga el mismo empeño en que el evento tenga éxito. Si viene la gente sóla, perfecto. Si no, como paga el ayuntamiento... Así es fácil que se tomen menos molestias a la hora de contratar un equipo de sonido, en colocar un generador decente y adecuado, en proporcionar un lugar para que los músicos se cambien o vayan al servicio, en poner unas simples vallas o a un guardia de seguridad... A pesar de que hay muchas comisiones de festejos que se desviven por que las cosas empiecen y acaben bien, no suele ser la norma. Uno de los festivales más emblemáticos de Asturias, la noite celta de Porcía, se permite perfectamente terminar cerca del amanecer sin ofrecer una simple silla a los músicos, que pueden llevar horas esperando su turno después de la prueba de sonido.

Desde luego que hay que valorar positivamente la música folk en las fiestas asturianas, pero no se puede obviar este tipo de asuntos. Y queda mucho por hablar sobre esto, pero se acaba el espacio y habrá que esperar un poco para continuar con el tema.