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martes, noviembre 09, 2010

Cáceres Irish Fleadh 2010, crónica.


El pasado fin de semana, entre el Viernes y el Domingo, tuvo lugar la edición 2010 del Cáceres Irish Fleadh.

Fleadh es literalmente la palabra irlandesa para decir banquete o fiesta grande. Por extensión, Fleadh Ceoil es la fiesta de la música, así que un Fleadh es una reunión tremenda alrededor del tema musical que comprende conciertos, talleres, competiciones y, sobre todo, sessions.

En Cáceres ya llevan, con esta, 7 ediciones que van cada año a mejor a pesar de los múltiples problemas que conlleva hacer un festival de estas características en una ciudad que, a priori, no parece la más típica para algo de estas características. La asociación Elgatoalagua, con Fernanda Valdés a la cabeza, se las arregló otra vez para superarse y montar una verdadera fiesta por todo lo alto.

Y digo que se las arreglaron sin tener mucho conocimiento de causa en realidad, pues este año fue la primera vez que me desplacé hasta allí. Hace años un servidor se montaba en un coche y se recorría medio país para ir a ver un concierto interesante sin pensárselo dos veces, pero con la ampliación de la oferta (ahora podemos ver más conciertos que antes), con los viajes que ya hago al ir a tocar yo y el resto de circunstancias de la vida ya llevaba una buena temporada sin hacer ninguna de estas. El año pasado se me quedó la espina clavada por no haber podido ir a ver a Martin Hayes, así que en cuanto supe que en el cartel de este año estaba Mairtin O'Connor (con Cathal Hayden y Seamie O'Dowd en trio, nada menos, que tienen un discazo brutal), las fechas quedaron automáticamente reservadas.

Y vaya si mereció la pena.

Uno no sabe casi por dónde empezar, así que vamos por orden. Aterrizo en Cáceres un poco antes de las 7 de la tarde y al poco tiempo, sin haber ni siquiera dejado la maleta en el alojamiento que comparto con parte de la expedición ferrolana, ya me encuentro tocando el banjo en una session en uno de los pubs de la zona vieja a pesar de que las sesiones se supone que no empiezan hasta después de los conciertos de la noche.

Y es también la hora de volver a encontrarse con un montón de gente, de poner caras a gente conocida a través de internet (y de hacer que unos cuantos pasen de ser "amigos del facebook" a ser amigos de verdad). Y es que la cantidad de músicos que se reunen en el fleadh es impresionante y hay oportunidad de encontrarse con gente que hace mucho que no veo. En Junio de 2001 tuve la ocasión de conocer a los hermanos Flaithrí y Eoghan Neff en Asturias y de tocar con ellos un par de veces. Con el tiempo Eoghan se vino a vivir a Madrid, pero a pesar de haber seguido manteniendo el contacto a través de internet, no nos habíamos visto en 9 años, hasta la noche del viernes.

Por otro lado está el grupo de gente de Sevilla y alrededores, que son incondicionales de este tipo de eventos. A toda esta tropa la veo más, pero sobre todo porque son ellos los que vienen de vez en cuando por el norte. La primera vez que nos encontramos fue en un concierto de Llangres en un pueblo de Córdoba, que no les quedaba a ellos precisamente cerca tampoco. La dedicación de esta gente siempre me ha parecido tremenda. No ha habido una sola vez que haya ido a tocar remotamente cerca de Sevilla en la que no hayan aparecido. Y el nivel musical que tienen, a base de meterle años y años de práctica, no tiene nada que envidiar a la gente de ningún sitio de la Península ni en ningún sitio.

A la hora de los conciertos de la noche la plaza está casi llena. Normalmente diría que llena del todo, pero es que al día siguiente casi no se podía entrar. Los estuches de mi bouzouki y de la gaita irlandesa de Alejo Parra comienzan a formar lo que en media hora se convierte en un verdadero depósito de instrumentos, todos acumulados en el mismo sitio. La gente llega a la zona viendo que hay un hueco vacío entre toda la gente y se encuentra con una montaña de instrumentos.

Y mientras está tocando el dúo Nua (que hoy son un trío, Eoghan Neff, César Pastor y Chuchi Cuadrado), en el público la fiesta es grande. Saludos, abrazos, muchas fotos... y mucha música. Eoghan se las arregla para hacer un solo impresionante que nos deja lamentándonos de que no se pueda quedar a las sesiones (tiene otro concierto en Madrid al día siguiente). Y después Téada sigue con la fiesta, con un directo tremendamente intenso.

Después de los conciertos es hora de tocar otra vez. Los pubs en los que se realizan las sesiones están a rebosar y hay que tener paciencia para encontrar un sitio para tocar (¡y son 7!). Acabo tocando en el Lancelot con toda la gente de Sevilla, gente de Portugal con Luis Peixoto (figura!) a la cabeza, César Pastor, una arpista bretona que estudia en Madrid y un montón más de gente que en principio no conozco, pero eso pronto se soluciona. Y allí estamos hasta las cinco y media de la mañana, hasta que cierran. Uno cree que sus dedos no dan para más, pero todavía queda un día por delante.

El sábado por la mañana me pierdo los talleres (entre el viaje y las sesiones, el cuerpo necesita recuperarse) y el concierto de los croatas, Flogiston, al aprovechar para compartir la hora de la comida con un montón de gente. Pero al poco de comer empiezan las sesiones extraoficiales, en los sitios estipulados, pero antes de la hora acordada. Y es que hay ganas de tocar. A primera hora de la tarde se monta una tremenda en la tetería Arabia, y hay casi más músicos en el local que público. Y había bastante público. El pollo Walter hace amigos. Cambio de sitio para tocar un rato con la gente de Cáceres en La Machacona, donde hay cuerda para rato.



Un poquito de comida (hay que meter gasolina) con buena gente de Madrid y otro rato de socialización con la expedición de Vigo-Ferrol (y Mr. Peixoto) que me ha adoptado este fin de semana. Nos ponemos a hablar en uno de los pisos en los que nos alojamos y se nos pasa la hora del principio del concierto de The Unwanted. Es lo que pasa cuando hay buen ambiente.

Nos vamos a la Plaza de San Jorge y casi no se puede entrar de la gente que hay, todos muy pendientes del intensísimo concierto de Kathy Jordan, Rick Epping y Seamus O'Dowd. Entre concierto y concierto participo un ratito en la emisión de un programa de radio especial del Canal Extremadura, donde Ana Jiménez, de Acetre, habla un ratito con Fernando Barroso (Coanhadeira, Assembly Point...) y conmigo del festival. Pasamos un rato divertido. El programa completo se puede escuchar y/o descargar, y contiene los dos conciertos de la noche.

Ni que decir tiene que el concierto de Mairtin O'Connor, Cathal Hayden y Seamus O'Dowd fue excepcional y que muchos disfrutamos como verdaderos enanos. Después tuve ocasión de colaborar un poqito más con el festival haciendo de traductor en una entrevista de The Unwanted para la tele y de charlar con Seamus y Cathal un poquito, antes de volver al meollo del asunto, de sesión.



Otra vez los pubs estaban repletos y en algunos casos no era el mejor ambiente del mundo por razones ajenas a la organización y a los participantes. Siempre hay algunos que no entienden de qué va el asunto y, entre eso y una buena borrachera, les chafan un poco la noche a buena gente. Pero como no hay mal que por bien no venga, rescatamos la noche en una pequeña sesión en la Sala Aldana, a horas intempestivas, en una zona con una acústica excelente y con el dueño del pub encantado de tenernos ahí. Unas horitas con los hermanos Moreno, Juan Jiménez Almaraz, Antonio Moro, Hannah Kits y Cristina Montes, que se atreve a cantar un par de temas con nosotros con excelentes resultados que dejan con ganas de más.

Y cuando ya es hora de retirarse porque todo está cerrado me pongo a buscar a mis compañeros de piso (no tengo llaves). Felizmente me los encuentro tocando en una sala detrás de la barra del bar de los conciertos con Mairtin O'Connor, así que tengo la suerte de poder tocar un ratillo con todos ellos.

A las siete de la mañana del domingo acabamos compartiendo unas patatas fritas recién hechas en la cocina del piso. Fernando Barroso, Pablo Vergara, Luis Peixoto y yo parece que nos resistimos a retirarnos, pero el cuerpo ya no puede más.

El viaje al día siguiente se hace muy ameno a base de música y de los buenos recuerdos de todo lo vivido.

Intentando ponerse desde todos los puntos de vista posibles, el Cáceres Irish Fleadh resultó un tremendo éxito. Repleto de público, repleto de músicos, repleto de buen ambiente y de espíritu colaborativo, los músicos de los grupos que vinieron a tocar se van con un excelente sabor de boca y hablando maravillas...

Y así todo me entristece oir cosas sobre la continuidad dudosa del Fleadh para el año que viene. El de este año, a pesar del éxito, estuvo a punto de no celebrarse por falta de apoyo local. Al final, gracias al tremendo esfuerzo de la gente de elgatoalagua y a que se consiguieron apoyos de AerLingus y de Salamanca 2016 (entre otras cosas), todo fue perfectamente, pero cabe la posibilidad de que el año que viene el Fleadh tenga que celebrarse en otro sitio.

Cáceres pasó un fin de semana repleto de gente llegada de muchos lugares, todo gracias a la música y a los organizadores. Siempre pasa lo mismo, la gente que trabaja por amor al arte, porque cree en lo que prepara, siempre cumple. La dimensión humana del Fleadh, el hermanamiento cultural y el aspecto de convivencia, es espectacular. En pocos sitios he visto yo nada parecido. Y no es que haya viajado poco. La ciudad de Cáceres cometería un tremendo error si deja escaparse esto. Y que conste que los músicos, sin duda, irán a donde sea, da igual dónde se celebre. Yo al menos.

El año que viene, se haga dónde se haga, allí estaremos. Merece la pena.

Y ya que estamos de parrafada tremenda, no me gusta escribir algo tan largo sin nombrar personalmente a todas las personas que han contribuído a hacer del Fleadh de Cáceres una experiencia inolvidable. Alguno se quedará en el tintero y hay mucha gente de la que no conozco ni el nombre, pero que sepan que si compartieron conmigo un ratito de música tienen que estar aquí también:

Fernanda Valdés (alma máter del Fleadh y la persona más trabajadora del mundo conocido, tienes aquí a un incondicional para lo que haga falta) y toda la gente de elgatoalagua, la expedición gallega, que fueron mi familia adoptiva estos días: Fernando Barroso (se me ha metido en la cabeza el primer tema de la demo de Assembly Point y no me lo puedo sacar, socorro!!), Pablo Vergara y Elena, Fausto, Abraham Fernández (no ataques a más arañas, qe te quedas sin brazo), Hannah Kitts, Luis Peixoto (cuida la espalda), JuanFran, Alex, Fariñas, Mija y el resto... Sección Sevilla (tenéis los mejores motes del mundo), More, Lon, Nito, Antonio Moro, Alejo Parra, Nel, Rubén Melero, Cristina... Eoghan Neff, Chuchi Cuadrado, César Pastor, Mariajo, Mairtin O'Connor, Rick Epping, Seamus O'Dowd, Cathal Hayden, Kathy Jordan, Ana Jiménez, David Gutiérrez Abad, Pedro Mario López, Ángel Becerra, José Antonio Cerro, Pedro Queiroz, Paco de la Llave, Pedro Fernández, Pedro Antonio Sánchez, Luigi Giuliani, los dueños y trabajadores de los locales de las sesiones y muchos otros y otras de los que o bien no recuerdo los nombres, o no los sé (o no he sido capaz de encontrarlos por el facebook!)

¡Gracias!

miércoles, septiembre 23, 2009

El Cancioneiro d'Alonso

El pasado viernes, unos cuantos músicos hicimos el viaje hasta A Caridá para asistir y participar en la presentación del Cancioneiro d'Alonso, un libro con fotografías de cientos de partituras encontradas en la parroquia de Miudes, concejo del Franco, muchas de ellas obra de Francisco Alonso y fechadas, en algunos casos, hasta en 1867. El libro, además de las partituras (recopiladas por Orlando Escobar) y la historia de la Orquesta Alonso (por Martín de Villar), incluye pequeños textos de Héctor Braga, Xosé Ambás y de un servidor. Las partituras no son exactamente un cancionero tradicional, pero muestran perfectamente los cambios en el gusto musical del público a lo largo de la primera mitad del siglo XX. Hablaremos de él en breve.

La idea de la presentación era comenzar a resucitar esa música que aparece en el libro y estar ahí para ver a los miembros de la Orquesta Osnola, reunidos para la ocasión. Para ello preparamos previamente unos cuantos temas sacados de las partituras y los montamos para tocarlos en pequeños grupos, tríos o así. La idea se fue pronto al traste porque no fuimos capaces a ponernos de acuerdo quién tocaba qué. La música era demasiado interesante.

La respuesta de la gente local fue increíble. Cuando llegamos al auditorio, horas antes de la presentación, quedaban 4 invitaciones sin entregar. A la hora de comenzar hubo docenas de personas que tuvieron que darse la vuelta porque sencillamente no cabían.

Orlando y Martín supieron ser informativos a la par que simpáticos a la hora de exponer la historia del libro y su música, incluyendo una mención para el Pollo Walter (increíble) que en esta ocasión se había quedado en casa, lamentablemente.

La parte musical del asunto comenzó con tres de los miembros de Mezá, los hermanos Miguel y Andrés Rodríguez Monteavaro (flauta y Gaita) y Roi Sampedro (guitarra), seguidos por parte de la gente de Cádaba. Después, los tres músicos de Tuenda interpretaron Palmeira, un tema de la zona, al no poder juntarse antes para preparar algo de la música del libro. Acto seguido nos juntamos en el escenario Pepín de Muñalén (flauta), Borja Baragaño (flauta), Dolfu R. Fernández (violín), Marga Lorences (acordeón), Daniel Lombas (percusión), Elías García (bouzouki) y yo (bouzouki) para tocar una serie de temas que pronto pasarán a ser parte del repertorio de algún grupo. Se nos quedó por el camino un vals bastante extraño que no fiumos capaces a armonizar de manera efectiva para la ocasión, pero todo llegará...

Para terminar, la Orquesta Osnola, que era lo que todos los locales esperaban oir. estamos hablando de un grupo histórico, con músicos de una media de edad bastante avanzada y con un concepto musical diferente de lo que podemos tener hoy en día, pero no por ello menos válido. Algunas personas en el público pudieron volver a ver y escuchar cosas que hacía años que no oían y otros, los más jóvenes, ver lo que les habían contado tantas veces.

Y al final, nos subimos todos al escenario para tocar un pasodoble comunal (y el Asturias Patria Querida, que si para mí tiene más connotación de canción de borrachera que de himno, hay a gente a la que le sigue emocionando). Y la fiesta siguió después.

Ciertamente, fue una noche curiosa y muy interesante desde el punto de vista musical. El la típica ocasión en la que podríamos hacer como otros y decir "El que no haya estado, que se j*d*", pero como no somos así de malos, procuraremos hacernos con el vídeo de la ocasión y ponerlo en esta página en breve.

sábado, septiembre 12, 2009

Día de Asturias en Cudillero

Montar un concierto con ocho músicos en un grupo más una buena pila de invitados parece una tarea bastante difícil. Nada más lejos de la realidad. No es algo bastante difícil. Es algo extremadamente difícil. Y normalmente no por cuestiónes musicales, sino en aspectos organizativos.

En el aspecto musical, ya se sabía que se podía contar con toda la gente que estaba involucrada en el concierto de Tejedor con invitados para la celebración del día de Asturias 2009, el 8 de Septiembre. Cuando hablamos de gente como Duncan Chisholm, Nial Vallely, O+Hatz, Faltriqueira, Karan Casey y la banda de Gaitas de Lorient se puede uno despreocupar de la parte musical hasta cierto punto. Pero lo que pasa encima del escenario es a veces lo de menos. Si me pongo a contar entre horarios, equipo de sonido, furgonetas, viajes, ensayos, vuelos, hoteles, una grabación en audio y otra en vídeo (la TPA grabó el concierto con vistas a emitirlo en el futuro) la cosa se dispara. En estas ocasiones da gusto no ser el encargado de organizar el percal y de tener la sencilla misión de tocar.

La idea de los conciertos de este tipo siempre es que haya un poco de todo. Que todo el mundo tenga la oportunidad de participar y de dejar algo de su propia música en el escenario. Por eso, aunque el eje del concierto es el repertorio de Tejedor, hay siempre tiempo para hacer alguna pieza propia del repertorio de cada uno de los invitados. Me gusta este concepto. No se trata de "te traigo para que hagas mi música" sino más bien "vamos a hacer música juntos". Los que estamos acostumbrados a saquear impunemente el repertorio de otros músicos (para sesiones y demás) no valoramos esto demasiado, precisamente porque es normal para alguien como yo, pero es realmente un cambio importante, puede que para algunos de los músicos pero sobre todo para el público.

Y preparar todo esto necesita tiempo y ensayos. Y de eso no hubo mucho. Los invitados llegaron el día antes del concierto y casi sólo hubo tiempo de hacer los temas un par de veces. El fin de semana anterior al concierto habíamos dejado las bases de los temas claros con todos los miembros de la banda normal y el Lunes nos dedicamos a organizarlo todo musicalmente. Por la mañana metimos a una pequeña representación de la Banda de Gaitas de Lorient en el local de ensayos. Una gaita, una caja y cuatro bombardas en un local cerrado son una idea tremendamente mala, pero era necesario. Los músicos del Bagad An Orient incluso fueron capaces de prepararse sobre la marcha un tema que, debido a un fallo de comunicaciones, se había quedado en el tintero.

Después de la comida de ese día (sopa con garbanzos, pollo asado con patatas y brazo de gitano en el restaurante/chigre en al que habían llevado a cenar a Brad Pitt días antes. Buena comida casera) preparamos los temas con Karan Casey, Duncan Chisholm y Niall Vallely. A Chisholm le damos un buen susto al haber prearado la versión antigua del Gillies de Wolfstone, guitarreo incluido. Ignorantes que somos, no habíamos tenido la decencia de mirar cómo era la versión actual del grupo, menos cañeromacarrónicapero igual de memorable. En un momento de esos en los que se nota que el hombre está un poquito decepcionado pero que no quiere decir nada por miedo a echar por tierra el trabajo de los demás. Así todo, no hay problema y cambiamos la versión sin que él diga nada (de hecho, no se enteró hasta la prueba de sonido al día siguiente).

Hace 11 años o así, andaba yo por las calles de Londres con un walkman (si, con cassettes) escuchando temas cantados por Karan Casey en los primeros cds de Solas, justo a la vez que ponía mis manos sobre mi primer bouzouki. Ahora estaba en un local de ensayos acompañándola. Karan se gira al escuchar un dibujo que hago con el bouzouki entre estrofa y estrofa, me mira y dice "Lovely!"... A veces, es bonito mirar atrás y ver lo que se ha avanzado con el tiempo.

El día del concierto es largo. Las pruebas de sonido comienzan poco después de las 3 de la tarde y terminan casi a las 8 y nos sirven también un poco como pequeño ensayo general. Aprovechamos también para pasar por encima de alguno de los temas que hacemos con Faltriqueira y con O+Hatz. Como no es la primera vez que nos subimos a un escenario con ellos, las cosas van bien. En los momentos en los que no hace falta estar en el escenario se aprovecha para charlar con todos los que van viniendo, poniéndose al día de la vida de los demás.

Después, cena-espicha con todo el mundo y más cháchara, incluyendo a la segunda generación de Tejedor, que se pasean y juegan con globos.

A las 22 horas, concierto. Dos horas seguidas de música sin muchas presentaciones, porque si no no da tiempo a tocar todo el repertorio previsto. Los invitados se van sucediendo poco a poco y el poquito de tensión que hay en el arie debido a la magnitud de la historia se va en seguida. Niall Vallely toca como una locomotora, O+HATZ hacen un solo con tubos que es digno de ver, la Bagad cumple con creces y consiguen no dejarme sordo (tenía todas las bombardas justo al lado). Las cosas van bien y terminamos el concierto un par de minutos antes de que empiecen los fuegos artificiales.

Después, otro rato para charlar antes de irse a seguir con la fiesta. (Descubro que el que no haya leído los diarios de Brasil de la página de Faltriqueira se pierde cosas buenas, hablamos de la versión de la tonada Tengo de Subir al Puertu en el cd de Duncan Chisholm, de gaitas irlandesas en Braveheart (el mundillo folk nunca se recuperará de esto), de bodas, de bebes recién nacidos (el de Duncan) o que vendrán en Enero (el de Maite), unos se van corriendo porque la vida sigue y hay trabajos "normales" que hacer al día siguiente, otros seguimos la fiesta hasta tarde (o pronto, según la perspectiva).

Y no se nota el cansancio tremendo que se lleva encima hasta que no se acuesta uno. En serio.

Las fotos son un poco aleatorias, pero estaba más precupado de tocar decentemente ese día que de sacar fotos. Arriba, mis dos bouzoukis. En medio, Horacio en la prueba de sonido. Debajo, el preset del teclado. Buscaremos fotos mejores...

martes, julio 28, 2009

Beltaine, Avilés Intercéltico

Estos días la página tuvo menos contenidos debido al Festival Beltaine, Avilés Intercéltico, en el que hubo actividades lo suficientemente interesantes como para que unos cuantos acabásemos ahí casi todos los días.

Ahora, con todo finalizado, la impresión que queda es tremendamente positiva. Siempre hay cosas que mejorar en actividades de este tipo, pero de momento lo bueno compensa con creces los aspectos negativos. Me voy a referir casi en exclusiva a la parte musical, que es la que nos corresponde en esta página, dejando de lado todas las actividades paralelas. Sin duda están bien, pero no son el tema de la página.

Sin duda pudimos presenciar uno de los mejores festivales que se han hecho en Asturias a nivel musical. Además, fue un programa pionero en la región a la hora de realizar una cobertura decente en internet, con fotos y vídeos de las diferentes actividades, una cuenta de Twitter...

El emplazamiento de los conciertos es excelente en cuestión de situación dentro de la ciudad. En pleno centro, en una carpa, con un equipo de sonido que no te deja sordo pero que transmite lo suficiente. La plaza Hermanos Orbón está en medio de la ciudad, cerca del puerto y, para los que somos de fuera, cerca de sitios para aparcar si sabes buscarlos (ventajas de trabajar en Avilés durante el año). Alrededor del recinto de conciertos hay multitud de puestos de comida y bebida donde hacerse con material fungible para acompañar los conciertos. Los puestos no han sido todo lo rentables que debieron, pero la verdad es que la mayoría no tenían nada que ver con lo que pasaba dentro de la carpa (chiringuitos con salsa y David Bisbal mientras hay conciertos de folk... dejémoslo ahí).

Sin duda, sí que hubo otros que supieron sacar provecho del festival. El pub El Cafetón se convirtió en la sede no-oficial después de los conciertos, organizando sesiones casi a diario por las que se pasaron unos cuantos de los músicos de los grupos participantes.

En cuestión de asistencia, estuvo muy bien en los conciertos que cayeron en fin de semana, especialmente el de los Maestros Europeos de la Gaita el primer sábado y Pennou Skoulm/Tejedor el siguiente, seguidos de cerca.

Si bien podríamos comentar la mayoría de los conciertos uno a uno, casi que nos vamos a quedar con pequeñas anotaciones semialeatorias:
  • El espectáculo Xideces de la Banda de Gaites Llacín abrió los conciertos del festival con un montón de gente en el público. No había tenido ocasión de verlo anteriormente, así que resultó interesante. Recientemente han hecho un DVD que espero poder ver en breve.
  • El concierto de los Maestros Europeos de la Gaita estaba abarrotado de gente. Desgraciadamente, también estuvo lleno de problemas de sonido que no dejaron disfrutar al 100% de la calidad de los músicos.
  • Anxo Lorenzo tuvo el detalle de empezar su parte del concierto con My Cape Breton Home, del recientemente fallecido Jerry Holland. Un buen homenaje.
  • El público no estuvo muy bien informado los primeros días. La mayoría de la gente se fue antes del concierto de Liam O'Flynn porque no sabían que había un segundo grupo. Fue un error colocar el concierto de O'Flynn en segundo lugar. A pesar de contar con músicos míticos como Paddy Glackin (y el menos mítico pero igualmente bueno Seamus O'Dowd, viejo favorito personal), el concierto fue demasiado tranquilo para un público que quería otra cosa.
  • Fraser Fifield dio un gran concierto a media tarde. No es música para todo el mundo, pero a los que nos gusta, nos encanta.
  • Galandum Galandaina consiguieron captar la atención del público con un concierto basado 100% en música tradicional mirandesa. Una gran sorpresa para los que no los conocíamos. También fueron los proveedores de unos sables de luz al estilo Star Wars que nos hicieron pasar un buen rato después del concierto del día anterior. Carreg-Lafar resultó mucho menos interesante.
  • Jarlath Henderson tuvo que marcharse de manera imprevista y no pudo participar en el concierto del Lunes. DRD dio un gran concierto que estuvo bastante bien de público para ser un Lunes.
  • Los músicos de LAU dejaron claro que su música es mucho mejor en directo que en cd. Se integraron totalmente en el ambiente post-conciertos. Cita textual de Kris Drever: "No queremos ser un grupo de fuera. Queremos ser un grupo de aquí".
  • Pennou Skoulm. Pennou Skoulm. No hace falta decir más. Conciertazo.
Esperamos impacientemente la programación del año que viene.





martes, diciembre 23, 2008

Los músicos trabajamos poco




Día 20 de Diciembre de 2008. Concierto de Tejedor en la Casa de Cultura de Avilés. Todo real como la vida misma, pero no se debe de tomar muy en serio.
  • 11:00 - Oviedo. Salgo de casa en dirección a Avilés con parada previa en Musical Marcos de Oviedo para hacer reaprovisionamiento de cuerdas. 17 euros en cuerdas, una vez más la tienda se queda sin cuerdas del 0.18 entorchado (los bouzoukistas somos terribles)
  • 12:00 - Avilés. Se supone que tenemos la posibilidad de dejar el coche en el aparcamiento de la Casa de Cultura. El edificio está en medio de una zona peatonal. A pesar de que trabajo en la ciudad, no tengo muy claro cómo llegar hasta allí en coche y opto por aparcar fuera.
  • 12:25 - Llego a la casa de cultura para hacer un ensayo preliminar. A pesar de llegar 25 minutos tarde parece que soy el primero. Los que llegaron antes se han ido a tomar un café.
  • 12:45 - Pequeño ensayo con Rubén (guitarra), Juanjo (bodhran), Horacio (contrabajo), Niall Vallely (concertina), Eva y José Tejedor. José descubre que Rubén sufre tonaditis (enfermedad que cubriremos decentemente en una próxima entrega de Folk Bizarro). Niall sigue siendo igual de tranquilo y reservado que siempre (y sigue tocando como un verdadero animal).
  • 12:50 - Hay que sacar los coches de la casa de cultura. Parece que hice bien aparcando fuera.
  • 13:50 - Comida ligera tradicional asturiana: Fabes con almejas, pote asturiano, longaniza y postre. Nada como un aperitivo para enfrentarse a una tarde completita... El contingente vasco (Jon Garmendia, Iñaki Plaza, Kepa (el batería) y Urko (cámara) llega oportunamente justo cuando vamos a empezar.
  • 14:00 - En un alarde de dominio del inglés, consigo explicarle el concepto de tonaditis a Niall Vallely. Todo un logro. (El resto del mundo deberá esperar a que publiquemos el estudio correspondiente)
  • 14:05 - Juanjo me recuerda que he perdido una oportunidad perfecta para grabar un par de vídeos para Folk Bizarro por haberme dejado las máscaras de lucha libre en casa. No será porque nos faltan ideas frikis...
  • 14:15 - Se oye el primer comentario que divide la mesa en músicos y baterías... todo con mucho recochineo.
  • 15:30 - Supuestamente es la hora de inicio del montaje de batería. Estamos empezando los postres y planteándonos la posibilidad de posponer el concierto por empacho colectivo.
  • 15:40 - La comida estaba buenísima. O eso creo, pues llevo varios días con un resfriado decente que no me permite reconocer casi ningún sabor. Como Vallely ya no puede con el postre me libro de tener que explicarle por qué el brazo de gitano se llama así. (Ya se lo tuve que explicar a los Red Hot Chilli Pipers, por lo que tengo cierta experiencia)
  • 16:00 - Casa de cultura. Montaje de escenario. A partir de aquí entramos en un cierto relativismo temporal de esos que ocurren cuando pasas muchas horas en el mismo sitio y pierdes la noción del tiempo.
  • Hay un cable en el suelo con el que estoy predestinado a tropezar por sistema. La quinta vez que me engancho con él dejo de contar, pero probablemente estuve a punto de cargármelo unas 12 veces.
  • Cuando me toca probar sonido ya llevo tanto tiempo en el mismo sitio que se me olvida hacer mi habitual interpretación del tema de McGyver.
  • Las butacas del auditorio de la casa de cultura son lo suficientemente cómodas como para echar una cabezada. Una pena que haya tanta gente tocando diversos instrumentos y metiendo ruido.
  • Q+HATZ traen unos tubos musicales estilo Blue Man Group chulísimos (ver el vídeo), pero que ocupan montones de espacio. Rubén, que está delante de ellos, probablemente se pasa la tarde temiendo que salga de ellos algún proyectil e impacte en su parte posterior (vulgo culo).
  • En la prueba de sonido de la gaita sigue habiendo problemas con la tonaditis de Rubén.
  • Llega Guadi Galego a probar sonido, menuda voz.
  • Final de la prueba de sonido 19:40. Toma ya.
  • La TPA entrevista a Jose Tejedor. Le confieso a Kepa (no Junkera, el batería de Q+HATZ, el otro no está) que a esas alturas de la tarde tengo vedaderos impulsos de pasar por detras de Jose haciendo el mono y chafar la grabación. Afortunadamente, logro contenerme.
  • Catering en camerinos. A pesar de la pedazo de comida de mediodía, tenemos apetito suficiente para comer algo más.
  • El padre de los Tejedor hace unos frixuelos extraordinarios. O eso me dicen. Sigo sin ser capaz de saborearlos. Así todo como unos pocos. La textura es excelente.
  • Después 5 o 6 botellas abiertas con mecheros, mesas y demás, Niall Vallely entra tranquilamente en la zona de catering, coge una cerveza y la abre con el abrebotellas que está colgado con una cuertdita de la nevera y que ninguno de los que andamos por ahí hemos visto antes.
  • 20:30 - Inicio del concierto. Justo ocho horas después de llegar a la casa de cultura de Avilés.
  • En las presentaciones Jose se salta un tema.
  • Setestrelo, el tema de Berrogüetto que hacemos con Guadi Galego, sale muy bien, a pesar de ser solo la segunda vez de tocarlo todos juntos (la primera fue en la prueba de sonido).
  • Los tubos de Q+HATZ molan. Sin embargo, nada sale disparado de ellos, para alivio de Rubén. Contaba con grabar el solo que tocan con mi cámara de vídeo, pero la dejo en el camerino y estoy demasiado hecho polvo para bajar a buscarla en ese momento.
  • Como siempre, Rubén y yo nos pasamos las presentaciones haciendo el mismo riff con la guitarra y el bouzouki. Con 25 personas en el escenario para el final, se me hace eterno...
  • Al final del concierto me doy cuenta de lo absolutamente hecho polvo que estoy. Puede que sea por el resfriado. Puede que sea por el largo concierto. Puede que sea por todas las horas que llevamos por ahí. Puede que sea porque se me juntó en concierto con el fin de trimestre en el colegio en el que trabajo. O puede que sea porque los músicos, al fin y al cabo, trabajamos de vez en cuando.
  • El camino hasta el coche se me hace eterno a pesar de no estar muy lejos, por lo que prescindo de ir a tomar algo después y me voy directamente para casa.
  • 23:35 - Han pasado 12 horas y media desde que salí de casa. No está mal para un concierto de algo más de hora y media. Qué bien se está en la cama.

miércoles, septiembre 03, 2008

Cabrales - Plasencia

Este verano ha sido bastante flojo en actuaciones para casi todo el mundo, al menos en el Norte de la Península. Siempre me gusta escribir alguna crónica de los conciertos pero este verano no había muchas oportunidades de encontrar varios seguidos, así que voy a aprovechar el último fin de semana para hacer algo parecido.

El Viernes 29 salimos en pequeño convoy (una furgoneta y un coche) desde Gijón hasta Cabrales para el primero de los dos conciertos del fin de semana con Tejedor. Normalmente viajaríamos en coches, al menos a los lugares relativamente cercanos, pero como tenemos que ir a Plasencia al día siguiente ya llevamos la furgoneta directamente. Esta vez somos uno más, con Juanjo Díaz a las percusiones (colaborador habitual del grupo en bastantes conciertos), por lo que no entramos todos en una furgoneta y llevamos un coche extra.

En las casi dos horas que nos lleva ir a Cabrales redescubro la enorme utilidad del Dvd portatil enchufado en el mechero del coche. Desde luego, hace que los viajes sean un poquito más cortos.

En Cabrales nos toca esperar un buen rato para la prueba de sonido mientras termina el concurso de escanciadores de sidra. El concurso está amenizado por Héctor Braga, que es ya casi hijo adoptivo de Arenas de Cabrales, que anuncia el concierto de Tejedor un montón de veces durante el concurso. Al final comenzamos la prueba bastante tarde, dando gracias a la carpa de la organización porque empieza a llover de manera significativa.

Primer capítulo gastronómico del fin de semana: El que espere comer algo suave en Cabrales lo lleva crudo... callos, tortos de picadillo, de gulas, de queso cabrales, de queso de cabra, mucho queso, carne... quizá poco apropiado para dar un concierto a continuación pero definitivamente exquisito. Tiempo justo para ir al hotel a coger las habitaciones, asearse un poco y cambiarse antes de tocar.

El concierto va muy bien y transcurre sin sobresaltos. Chus Pedro viene de invitado especial cantando Verdiciu y el Chalaneru (cómo no) y, como siempre, tiene un tirón espectacular con el público. Viendo la cantidad de público parece que casi todo el pueblo está en la carpa. Por supuesto, en el momento en que bajamos del escenario empieza a llover de nuevo. Así todo algunos siguen la fiesta hasta bien entrada la madrugada, con apagón provocado por la tormenta incluido.

A la mañana siguiente hay que levantarse a las 9 para salir rumbo a Plasencia. Considerando que el concierto acabó hacia las 2 de la mañana y que nadie se fue a dormir justo después... pocas horas de sueño. Un servidor no duerme de día excepto en casos de cansancio extremo, así que hago el viaje acompañado de Battlestar Galactica y The Ultimate Fighter. Esto del Dvd portatil es una mina.

La razón para salir tan pronto es que tenemos la hora de la prueba de sonido cambiada, pues la gente de Varttina no puede probar a su hora estipulada debido a horarios de vuelos o cosas así. Paramos casi sólo a comer (piquillos rellenos de bacalao y chuleta de cerdo para un servidor) y así todo llegamos un poco tarde, pero todo va bien y hacemos la prueba de sonido bajo un sol bastante potente a media tarde.

El lugar del concierto es muy interesante, una plaza al lado de la muralla. Es la primera vez en mi vida que veo una distribución del público verdaderamente original y efectiva. Hay una linea de vallas dividiendo la plaza a la mitad a lo largo. A un lado hay sillas para los que quieren sentarse, al otro la gente estará de pie. Es la idea más simple del mundo, parece mentira que a nadie se le haya ocurrido antes. Al menos es la primera vez que lo veo en algún sitio.

Después de un par de horas de descanso en el (pedazo de) hotel y de la tercera parte de las actividades de la asociación gastronómico-forense (o sea, comer hasta que te tengan que hacer la autopsia) voy rápidamente al lugar de los conciertos para ver al menos parte de la actuación de Balbarda. El grupo madrileño abre los conciertos de la noche con una buena muestra de música castellana delante de una plaza casi llena.

El concierto de Tejedor va muy bien a pesar de que me las arreglo para romper un par de cuerdas, algo que no me pasa en un escenario desde hace tiempo. El público reacciona muy bien y la organización se porta fenomenal con nosotros (y con el resto de los grupos, por supuesto).

Varttina es un grupo que hace tiempo me encantaba, pero cuya última época no me acababa de convencer. Simplemente me parece que en los últimos discos los temas son más frios. El nivel instrumental y vocal sigue siendo tan alto como siempre, pero los temas me atraen menos. Las otras dos veces que los había visto en directo disfruté enormentente pero no estaba seguro de que esta vez fuera a ser igual. Afortunadamente me equivoqué. Varttina comenzó con temas de la última época, pero pronto empezó a incorporar temas de los de toda la vida y dieron un concierto entretenidísimo, con un nivel musical y una puesta en escena estupenda. Las tres cantantes supieron implicar al público, que se atrevió a cantar un poco en finlandés.

Después de los conciertos hubo momento para fotos (mi cámara de fotos y de video se quedaron en Asturias, siempre hay que olvidarse de algo) y charlas. Muchas veces no te acercas a hablar con gente de grupos famosos un poco por miedo a ser pesado. Esta vez fueron los músicos de Varttina los que vinieron con ganas de charlar y de conocer. Curiosamente, el bajista tiene un buen nivel de español y el resto se defiende perfectamente en inglés.

Tuve también oportunidad de volver a ver a viejos amigos que se habían desplazado hasta el concierto, lo que fue para mí lo mejor del día a pesar de lo mucho que disfruté de los conciertos.

Una experiencia excelente tanto desde el punto de vista musical como personal. Si no estuviera tan lejos, Folk Plasencia sería una cita fija como espectador.

miércoles, enero 23, 2008

Moving Hearts en Santiago

No sé de quién fue la idea de programar un concierto de Moving Hearts en el ciclo Sons da Diversidade en Santiago de Compostela el Sábado pasado. No sé quién se encargó de organizar el que fue el único concierto de Moving Hearts fuera del Reino Unido o Irlanda hasta por lo menos el próximo verano. Donal Lunny tampoco lo sabía y no tuve la ocasión de preguntárselo a Noel Eccles, que fue con quien intercambié mails e incluso una llamada telefónica en los días anteriores al concierto. Creo que fue cosa de la Consellería de Cultura de Santiago directamente, pero la idea debió salir de una persona en concreto.

A esa persona hay que darle un premio. Rápido.

Llevo más de 15 años viendo conciertos de folk y músicas tradicionales (y de otros estilos), pero nada, NADA, se compara al concierto de Moving Hearts. En su época disfruté como un enano del Tubular Bells II de Mike Oldfield en directo. La primera vez que vi a la Bottine Souriante fue un conciertazo espectacular. El mismo Donal Lunny, con la banda y el repertorio que al poco grabaría en Coolfin, fue el artífice de uno de esos conciertos que uno pone en su particular lista de “Lo mejor que he visto en mi vida”. Pero este los ha desplazado a todos un puesto para abajo.

Fue una oportunidad única que no debía uno perderse, independientemente de la distancia, el sitio del concierto o el precio de la entrada. Con respecto a esto último hay que decir que los 15 euros de entrada del concierto de Santiago son un regalo en comparación con los precios de los conciertos del grupo en Irlanda y el Reino Unido, donde se paga aproximadamente cuatro veces más por una entrada. Y el concierto merece eso y más.

Hice el viaje sólo por la mañana pronto para poder aprovechar a hacer un par de cosas en Santiago, que desgraciadamente no es una ciudad que visite demasiado. Además, así podría tener la tarde disponible para tratar de hacer una entrevista ya concertada con alguno del grupo, pero sin horario fijo al depender de cómo estuviera programada la prueba de sonido.

Al bajar del coche para recoger la entrada coincidí con Donal Lunny entrando al Auditorio de Galicia y aproveché para presentarme y comentarle mi intención de charlar un rato para escribir algo aquí. Me comentó que Noel le había hablado de ello antes y que tratarían de buscar un momento. Al final, media hora antes del concierto charlaba un rato con Donal en la cafetería del Auditorio (ver la entrada anterior).

Pero lo importante es la música. El Auditorio de Galicia es una sala de algo más de 1000 butacas con una acústica excelente. Al inicio del concierto quedaban sitios libres, pero no creo equivocarme al decir que había por lo menos 750 personas en el concierto.

Musicalmente no se puede describir con palabras. No hay forma humana de hacer justicia a la intensidad musical del concierto. Partimos del punto de que esperábamos ver a una de las bandas míticas de la historia de la música irlandesa y probablemente los primeros en traer el rock a la música tradicional (que no al revés, hay muchos grupos que hacían rock con elementos de folk, pero nadie antes había trasladado el rock a los términos de la música tradicional). Siempre en estos casos, cabe pensar que el paso de los años puede afectar negativamente al concierto, que no va a sonar igual... y fue cierto. No sonó igual. ¡Sonó mejor!

Donal Lunny al frente de la banda al bouzouki y guitarra parecía hecho un chaval y tocaba con una energía que ya quisiéramos tener muchos, Eoghan O'Neill impecable al bajo, Davy Spillane al low whistle y gaita irlandesa no ha perdido nada a pesar de estar en semi-retiro musical, Keith Donald al saxo fue la primera sorpresa de la banda para los que no lo conocían, Graham Henderson a los teclados poniendo el punto perfecto a May Morning Dew junto a Davy, Anthony Drennan a la guitarra eléctrica y la sección de percusión formada por Liam Bradley (batería) y Noel Eccles (percusiones). Todos ellos realizaron un recorrido por el repertorio instrumental de la banda (que a algunos es la parte que más nos gusta), además de hacer unos pocos temas inéditos (sets de melodías).

Sin embargo, la gran sorpresa fue cuando nos enteramos de que Kevin Glackin no estaría en el concierto y que sería reemplazado por el acordeonista Mairtin O'Connor. En el momento en que Donal Lunny le presentó se oyó un "calla oh!" de admiración que venía de Pepín de Muñalén, el flautista de Tuenda, sentado unas filas más alante que yo. Sorpresas como esta son las que le alegrana a uno la vida. Me encanta Kevin Glackin, pero tengo una debilidad especial por Mairtin O'Connor y nunca había tenido la ocasión de verlo en directo.

Según se sentó Mairtin, el grupo arrancó con unos sets preparados recientemente. El primero fue espectacular. Lo "peor" del concierto vino después, con más sets tradicionales que parecían estar en periodo de prueba. Lo que pasa es que lo "peor" de este concierto le daba tres vueltas a mucho de lo que había escuchado antes. Un repaso por los temas míticos como McBrides, Category, Lake of Shadows, Titanic, May Morning Dew o Tribute to Peadar O'Donnell nos dieron paso a algunos de los momentos mágicos del concierto. The Storm, Downtown (la pieza de cierre del concierto) y el larguísimo The Lark me hacía experimentar sentimientos opuestos. Alegría tremenda por lo que estaba escuchando y tristeza cuando se da uno cuenta de que va a ser bastante poco probable ver un concierto parecido de aquí en adelante.

Después del concierto algunos no dábamos crédito a lo que habíamos oido. A pesar de retirarme pronto (había que viajar hasta Madrid al día siguiente para tocar en un concierto), pasé la mayor parte de la noche sin dormir. Ni cafeina, ni azucar, ni nada. Moving Hearts en directo es la mejor espabilina del mundo.

Para repetir una y mil veces.

miércoles, noviembre 07, 2007

Videos en Cangas

Hace algo más de una semana me desplacé hasta Cangas del Narcea para tocar en un pequeño concierto dentro de las actividades programadas en la Caravana pola Oficialidá de la Llingua Asturiana.

La parte interesante para mi era que un par de horas antes del concierto no tenía ni idea de que era lo que Dolfu R. Fernandez, Xosé Ambás y un servidor íbamos a tocar/cantar. (Diego Pangua iba a participar también, pero coincidió con un concierto de Felpeyu en Moreda). A pesar de que sabía que podíamos tirar del repertorio del cd de Música Tradicional de Ayande, de los temas de Camín de Cantares en los que habíamos participado y de algo del repertorio de Tuenda (que preparé hace tiempo para un concierto que no llegó a realizarse), el hecho de poder improvisar un pequeño repertorio de media hora sin ensayo previo me parece especialmente significativo porque captura un poco la esencia de la música tradicional. Gente que se junta para tocar de manera natural.

El teatro de Cangas es una pequeña sala preciosa con una acústica muy buena. Había un equipo de sonido, pero la verdad es que probablemente se pudiera haber hecho sin él por las dimensiones de la sala. Aprovechando que hay un segundo piso, coloco la cámara para que quede todo grabado, pensando que probablemente tendré que desechar cosas por el aspecto semi-improvisado del conciertillo.

Tomando un café cerca del teatro nos pusimos de acuerdo en los temas que íbamos a tocar y tratamos de hacer un pequeño ensayo aprovechando la prueba de sonido. Y al final no estuvo mal. Como es lógico, tiene sus imperfecciones (especialmente por parte de un servidor), pero sigue mereciendo la pena.

Ramu de Vidal


Aprovechando la ocasión, la mayoría de los temas son de la zona de Cangas, Allande y cercanías.

Muñeira de Fonteta


Florentina


Jota de Xichón


El Rosco


Al final de la tarde se acercó hasta el escenario Manolo, el acordeonista de Aires del Palo, que además es policía municipal en Cangas. Con la cámara fija, Dolfu se nos queda fuera de cuadro. Al final, no pudo faltar el Fuseiro.




Una tarde interesante que acabo de forma más negativa cuando en el viaje de vuelta algún individuo golpeó un cono que separaba los dos carriles de forma que me lo llevé por delante. Cuando nos deshicimos del cono, este decidió llevarse consigo una de mis luces de niebla y un cachito de defensa. Pudo ser peor. ¡Tengan cuidado en la carretera!


martes, agosto 14, 2007

Lorient 2007 (y 3)

Martes 7 de Agosto.

Tercer día sin desayuno. Y esta vez habiendo dormido decentemente (más o menos). De nuevo vamos directos al comedor, donde ya se ha juntado media delegación asturiana. Después de comer me vuelvo a quedar por mi cuenta en Lorient y aprovecho para tomar un café en la cafetería del festival con Xosé Ambás y otra gente de la delegación asturiana. Aparece Fred Morrison con Pascal, un gaitero bretón que viene bastante por Asturias. Charlando amigablemente le comento a Fred Morrison que yo fui quien grabó el video que tiene puesto en su Myspace, lo que más o menos me convierte en amigo de toda la vida. Foto de rigor y de vuelta a las calles de Lorient.

En la carpa de Escocia tengo la oportunidad de ver al trio de Jonny Hardie (guitarra), Gavin Marwick (violín) y una nyckelharpista que no conozco y cuyo nombre no soy capaz a recordar. Uno de los discos de Hardie y Marwick siempre estuvo entre mis favoritos, así que disfruto del concierto como un enano.

Al finalizar la actuación, Debs y Lieve me informan que según el programa que le han dado a la prensa Tejedor tiene otro concierto al día siguiente (en el que supuestamente nos vamos). Mirando el programa tambien resulta que el día anterior debíamos tocar dos veces en sitios diferentes a la misma hora...

Al salir de la carpa de Escocia me encuentro con la gente de DRD y me voy con ellos a su concierto en el Palacio de Congresos. Aunque parezca mentira, es la primera vez que veo al grupo con Borja Baragaño de flautista. El concierto es excelente y no hace tanto calor como el día anterior.

Un nuevo paseo por la ciudad, otra visita a la tienda de Coop Breizh y al puesto de Brendan White (donde me encuentro ya con la gente de Corquiéu, recién llegados) y un bocadillo emplean mi tiempo hasta la hora de la prueba de sonido en el Espace Bretagne, una carpa situada al lado del puerto deprotivo. El concierto comienza a las 10 de la noche y la carpa está a rebosar de gente (esta vez la entrada es gratis), aunque yo me las arreglo para romper una cuerda en el primer tema y otra al final del concierto. Mi record de 9 meses sin romper una cuerda en directo se va al garete....

Detrás de nosotros actua Ozan Trio, que dan un concierto magnífico de más de hora y media. La música del grupo es de esas que o te encantan o la odias, no hay término medio. Afortunadamente yo estoy entre los que les encanta y parece que el público del Espace Bretagne también. A estas alturas, la batería de mi cámara de fotos ha muerto y no hay más evidencias gráficas...

Una vez más, la fiesta continua hasta (relativamente, como es costumbre en Francia) entrada la madrugada en la zona de la carpa de Asturias, donde se junta gente de todo tipo de procedencia.

Miércoles 8 de Agosto.

Otras 13 horas de furgoneta (o así, uno ya pierde la cuenta), acompañadas de una película, mucho sueño atrasado y la últimas 350 páginas del libro de Harry Potter transcurren antes de que estemos de vuelta en Asturias.

Resumiendo, a pesar de no haber podido disfrutar de muchos conciertos (otra vez será), el Festival se Lorient sigue siendo una experiencia muy interesante. ¿Intentaremos repetir el año que viene?


sábado, agosto 11, 2007

Lorient 2007 (2)

Lunes 6 de Agosto.

Segundo día sin desayuno. A las 12 volvemos a Lorient directamente al comedor, donde ya nos encontramos con casi toda la delegación asturiana (el día anterior no coincidimos más que con la gente que fue a la entrega de premios del McCrimmon). La comida es más o menos igual que el día anterior, excepto en los postres (ya no es Domingo). El queso de cabra y los huevos duros con lechuga se convierten en paradas fijas de aquí en adelante, así como el típico pastel bretón de postre.

El resto del grupo decide volver al hotel a recuperarse de la noche anterior (degustación de whiskey...) hasta las 5 de la tarde. Yo me quedo por la ciudad y aprovecho para recorrer los alrededores de la zona del festival y la zona de tiendas. Un paseo por la FNAC y por la tienda de Coop Breizh se transforma en un cd y dos DVDs musicales en la mochila y la cartera un poco más ligera. Bien escogidos, eso sí, pues los precios son bastante prohibitivos (alrededor de 22 euros el cd). Afortunadamente para mi economía, las tiendas de instrumentos musicales que encuentro no tienen cosas interesantes. Un peligro menos.

De camino al Palacio de Congresos, donde tocamos esa tarde, tengo la oportunidad de ver un pequeño concierto del Catriona MacDonald (violín), David Milligan (piano) y Conrad Ivitsky (contrabajo) a media tarde en la carpa escocesa, que es donde parece que hay más conciertos interesantes a esas horas. Me da tiempo también a ver un poco del concierto de tres de los miembros del grupo Breabach (faltaba la violinista) antes de que lleguen los demás.

Mientras espero tengo la oportunidad de charlar un poco con Debs (de Living Tradition Magazine) y Lieve (fotógrafa extraordinaria), a las que conozco de Myspace. Aunque nos hemos encontrado en persona el día anterior, es ahora cuando tenemos un poco de tiempo para hablar. Las dos van de camino al Espace Marine para el concierto de The Unusual Suspects, que por supuesto coincide con el de Tejedor y no voy a poder ver...

Llegan los demas en dos coches del Festival, guardamos los instrumentos en el Palacio de Congresos y los dos hermanos Tejedor se van a hacer una entrevista a la radio. Nos enteramos de que se supone que hay que tocar un tema y soy reclutado sobre la marcha. Los demás se van a dar una vuelta.

La prueba de sonido para el concierto de por la noche transcurre sin problemas y al menos tenemos tiempo suficiente para hacer una en condiciones. Tras la prueba de sonido vamos directamente a cenar y de vuelta al Palacio de Congresos para el congreso. Al parecer se han vendido todas las entradas. Buena señal.

Antes de nosotros toca un grupo irlandés llamado Coscan, en mi opinión bastante flojo. Así todo, el público parece disfrutar del concierto. El concierto de Tejedor transcurre sin problemas, aunque sudamos la gota gorda entre el calor que hace, el edificio cerrado y los focos. Cuatro de las pandereteras de Dulcamara colaboran con el grupo en tres temas. Al final del concierto se venden bastantes cds (normal, al precio al que están en las tiendas...) y rápidamente vamos a guardar los instrumentos al hotel con vistas a volver al Festival.

Cuando llegamos al hotel me doy cuenta de que estoy destrozado del paseito de por la tarde. Si a eso le añadimos que ya no hay forma de llegar al concierto de Storvan, decido quedarme en el hotel y reservarme para mañana.


viernes, agosto 10, 2007

Lorient 2007 (1)

Sábado 4 de Agosto.

A las 10:30 de la mañana sale de Oviedo la furgoneta que será casi la base de operaciones del grupo Tejedor durante los próximos 5 días. Después de una parada en Gijón para recoger al personal (y más adelante en Bilbao, para coger a César Ibarretxe, el técnico de sonido), comienza un viaje de más de 1100 kilómetros hasta Lorient.

Casi 13 horas, varias paradas en estaciónes de servicio, 200 páginas del último Harry Potter y 4 episodios de Perdidos (bendito DVD portatil con adaptador para mechero...) y largos ratos sin hacer nada en especial, aterrizamos en Lorient cerca de medianoche. Allí nos reunimos con Eva Tejedor, que ha hecho el viaje en coche (su hijo de 5 meses no iba a llevar muy bien lo de ir en furgoneta) y con la intérprete que nos acompañaría los siguientes tres días (lo que tuvo que aguantar).

Dentro de un festival tan grande como es Lorient es seguro que no todas las cosas van a ser del gusto de todos. Así, resulta que nos tenemos que alojar en una residencia a casi 15 kilómetros de Lorient, lo cual limita mucho la movilidad individual. Un fallo bastante grande que se intentó solucionar en los días siguientes pero que no fue posible, presumiblemente debido a la cantidad de personas que moviliza el festival.

Después de pasar casi una hora buscando el lugar, llegamos a nuestros alojamientos gracias a una pareja que tuvo la bondad de guiarnos en coche. Ya no merecía la pena intentar acercarse a Lorient esa noche.

Domingo 5 de Agosto.

El desayuno se sirve de 8 a 9 y ninguno estamos despiertos a esa hora, así que no nos cuesta adaptarnos al horario de comidas europeo. Los participantes en el festival comen y cenan en un comedor habilitado. Afortunadamente, las historias de terror que corren por ahí sobre la escasa cantidad y la calidad de la comida del festival son un poco exageradas. Se puede comer decentemente.

Después de la comida tenemos unas cuantas horas hasta la prueba de sonido, así que nos damos el primer paseo por Lorient. Alrededor del puerto deportivo de la ciudad están instaladas las carpas de las diferentes delegaciones (la de Escocia es la más grande, la edición de este año del festival está dedicado a este país), además de cientos de puestos y pequeñas tiendas. Por ahí se puede encontrar cualquier cosa que tenga una remota relación con "lo celta", desde libros y discos, ropa, recuerdos, instrumentos, artesanía... y sobre todo comida y bebida.

Los pubs de la ciudad organizan sus propias actuaciones. Así pasamos por delante de una actuación del grupo de Madrid Xtramonio, que suelen venir todos los años. Las actuaciones en los pubs han derivado más hacia el folk-rock que hacia la música tradicional y la verdad es que no encontramos nada más que sea especialmente interesante.

Entre los puestos nos encontramos con el del artesano de bodhrans Brendan White, irlandés afincado en holanda. Sin tener ningún tipo de relación previa, en diez minutos de conversación nos cuenta la mitad de su vida y hace alrededor de treinta chistes. Un tipo peculiar, sus instrumentos suenan de forma excelente.

Al ser domingo (y con el Desfile de las Naciones Celtas por la mañana) hay un montón de bandas de gaitas moviéndose por la ciudad. Aprovechamos para ver un par de ellas (aunque no recuerdo cuales) y volvemos al hotel a por los intrumentos.

El concierto de esa noche consiste en media hora de música como teloneros de Sinead O'Connor en el Espace Marin, una carpa enorme en la que deben caber unas 5000 personas. Después de la prueba de sonido más corta de la historia del grupo (30 minutos), somos capaces de intercambiar dos o tres frases con la estrella de la noche.

A las 10 de la noche el Espace Marine está casi lleno (28-30 euros de entrada, ahí es nada). Se apagan las luces y se monta un revuelo impresionante. La gente espera directamente a Sinead O'Connor, pues Tejedor no está anunciado. Afortunadamente no nos comen vivos cuando salimos al escenario y el público se mete perfectamente en el breve concierto, que es una oportunidad excelente para llegar a un público diferente. En media hora justita estamos abajo y empieza el plato fuerte de la noche. Una buena experiencia.

Más o menos a la mitad del concierto de Sinead O'Connor nos vamos hacia el Palacio de Congresos a la entrega de premios del trofeo McCrimmon de gaita. A estas alturas aún no tengo un programa del festival y no me entero de que está actuando Guichen 6 en el Espace Bretagne. Aunque en la entrega de premios hay degustación de whiskey, a algunos todavía nos tira más la música. Mala suerte.

Como al parecer es constumbre, la fiesta acaba en la carpa asturiana hasta que es la hora de cerrar (las 3 de la mañana) y unos guardias muy amables (siendo irónicos) desalojan la zona en un momento. Furgoneta y al hotel. Mañana más.


sábado, junio 23, 2007

N'Alcordanza: La Jornada

Comienzo el día dirigiéndome a mi puesto de trabajo normal, un colegio en Avilés. La sombra mental imponente del concierto de esta noche no se aparta de mí durante los 35 kilómetros que hay de mi casa al colegio. Hoy es el último día de clase y los niños se van pronto. Llega la primera de las emociones fuertes del día. Algunos de los pequeños no estarán ahí el año que viene por circunstancias de la vida, o quizá seré yo quien cambie...

Siempre echaremos de menos a los que han tocado nuestras vidas. Para algunos puede que sean unos pequeños estudiantes. Para muchos, especialmente en el día de hoy, las personas que nos tocan el corazón son Igor Medio y Carlos Redondo.

Y digo SON, no "eran". Digo NOS TOCAN, no "nos tocaron". Siguen haciéndolo día tras día.

Y así, cuando a las pocas horas me encuentro de nuevo en mi casa, una vez está todo preparado para cuando llegue la hora de irse hacia Gijón, me encuentro matando el tiempo releyendo el libro que recopila las tiras de La Familia Castañón, de Igor Medio. Y me pregunto cuántas familias enteras se acercarán esta tarde a la playa de Poniente.

Un poco menos de dos horas antes del inicio previsto para el concierto, recojo a dos amigos y partimos hacia Gijón. Se nos nota expectantes y la conversación es animada, tanto que mi piloto automático se activa y acabo otra vez en dirección a Avilés en vez de a Gijón. Unos pocos kilómetros extras y una carretera desconocida (a veces es bueno abandonar las autopistas), llegamos a Gijón.

Poco a poco van apareciendo músicos y público. A pesar del gran número de personas (músicos, técnicos, seguridad, montadores, presentadores, organizadores...) que toman parte en el evento, los acontecimientos se van sucediendo con calma.

El lugar del concierto y las condiciones en las que se desarrolla son prácticamente insuperables; escenarios enormes, una zona espaciosa detrás del escenario para los músicos con comida y bebida y suficientes lugares donde sentarse y descansar, calentar motores o símplemente charlar.

Y empiezo a ver caras conocidas: Miembros de Los Gatos del Fornu, que abren el concierto, los técnicos, Slaven y Sergio (al que no se mencionó en estás páginas por error), la gente de Musical Marcos, Rafa Kas, Ruma... y también gente a la que conoces en persona por primera vez: Cástor y Felix Castro, Edi Wood, Dudu Puente... Rápidamente queda clara una cosa. Hoy no es cuestión de grandes estrellas. Tras el escenario no hay camerinos especiales ni categorías. Sólo buen ambiente.

Tampoco hay separaciones. Mi bouzouki se instala en una de las tiendas, al lado de los instrumentos de la Bandina'l Tombo y de algunos de los miembros de Los Gatos del Fornu. A un lado están los intrumentos de varios músicos de rock a los que no conozco, pero nadie reclama el sitio como suyo. No es el espíritu del día.

A pesar de que la TPA va a grabar el concierto, algunos tenemos miedo de que muchos de los temas que se van a tocar hoy se queden sólo en el momento puntual. Merece la pena que todo el montaje pueda verse. Me instalo en la tarima de minusválidos después de enseñar la acreditación (en la que se lée apropiadamente "Toi Acreditáu / Artista") dispuesto a grabar lo que pueda para que algo pueda acabar en Youtube.

Desde la posición aventajada voy viendo llegar multitud de caras conocidas, otras no tanto. A primera hora de la tarde el público va llegando con cuentagotas. Según transcurre la tarde, cada vez se ven más cabezas. Cuando se haga de noche habrá un mar de personas que se desplazará lévemente de un lado al otro, según sea el concierto en un escenario o en otro.

Y comienza la música. La música que nos dejan Igor y Carlos. En el escenario folk abren Los Gatos del Fornu y el primer tema que suena me toca directamente, Beneros, un tema arreglado por Daniel Díez, Igor Medio y yo mismo cuando estaba en el grupo. Es el primer toque emocional de la jornada a nivel personal. Supongo que cada uno de los músicos y la mayoría del público habrá tenido sentimientos parecidos en un momento u otro de la noche.

Los Gatos y después la Bandina'l Tombo se pelean un poco con el viento, que parece que no quiere dejar que los conciertos se desarrollen con normalidad. Al final, hasta los elementos se someten al ambiente y todo va sobre ruedas.

Aprovecho los momentos en los que la acción pasa al escenario de rock para bajar de la tarima y disfrutar del concierto con amigos y conocidos o hablar con gente en el backstage. En una de esas soy raptado por una cámara de la TPA y me las arreglo para balbucear unas ideas de manera semi-coherente sobre todo el trabajo que ha significado organizar el concierto para mucha gente y sobre lo que Igor y Carlos aportaron (y aportan) al mundillo musical asturiano. Me preguntan si la música en Asturias está ahora mejor o peor que hace 25 años. Yo digo que la música siempre va a más. La industria discográfica NO es la música.

Felpeyu Old Stars, que más bien parece Felpeyu All stars con gente de la formación actual y con un Xel Pereda que acaba de llegar de Benavente literalmente minutos antes de salir al escenario, nos hace volver a escuchar Cuquina en directo. El reencuentro es muy satisfactiorio. Cuando tocan l'Alcuentru le comento a un amigo que es uno de mis temas preferidos. Me doy cuenta que una buena parte de los temas que se tocan hoy en el escenario folk están entre mis preferidos.

No quiero despreciar lo que sucede en el escenario pop/rock, pero la carga emotiva personal es mucho mas fuerte en el otro. Sin duda, las mismas sensaciones que vivimos los que estamos en la parte folk del concierto tienen su paralelismo a escasos metros de distancia.

Salgo corriendo mientras Mamy Carter comienza su parte del concierto porque me toca salir con Tejedor en cuanto terminen. Tenemos un problema. Horacio García, el bajista, llegaba en teoría 45 minutos antes del inicio del concierto, pero se retrasa el bus y no está a la hora de empezar. Todo debe seguir adelante y salimos sin él. Empezamos con los Xiringüelos de Tierra. Mi monitor se acopla, así que me olvido de él y sigo tocando. En ese momento sientes que ni siquiera la tromba de agua más grande conseguirá que pares. Después, unas Muñeires pa Gordon Duncan, otro músico fallecido, que hoy me suenan un poco menos emotivas. Y después, Llevántate Neña. Independientemente del sentido de la letra, tristemente apropiado, me encuentro feliz en el escenario, deseoso de que esa felicidad motivada por el aspecto más puramente musical del momento se pueda de alguna forma transmitir a quienes los escuchan.

En ese momento, encima del escenario, tomo la determinación de que este tema no puede quedarse aquí. Felpeyu no va a tocarlo más, al menos de momento. Este tema, y muchos otros, hay que "adoptarlos", darles nueva "casa" y seguir transmitiéndolos.

Horacio llega justo cuando estamos tocando la última canción. Eso es mala suerte. No me quiero imaginar cómo me hubiera sentido yo en su lugar.

En este momento del concierto va todo absolutamente sobre ruedas a nivel organizativo. Incluso los supuestos cinco minutos de cambio entre un escenario y otro no se están cumpliendo porque siempre está todo preparado para que el cambio sea instantaneo.

Es ahora cuando, charlando entre bastidores, me doy cuenta de que voy diciendo "estamos respetando los tiempos" y no "se están respetando los tiempos". El concierto no es algo ajeno. A pesar de haber salido ya al escenario, sigo sintiendo el concierto como algo mío. O más bien, de todos. Y me parece que el resto del personal implicado comparte mis sentimientos.

El grupo liderado por Toli Morilla suena como un cañón mientras lo veo desde la tarima. Es uno de los grupos creados ex-profeso para la ocasión, pero suenan como si llevaran toda la vida tocando juntos. A estas horas, la afluencia de público comienza a ser mayor y ya no es fácil moverse de un lugar a otro entre grupos.

N'Arba se reune en el escenario y nos obsequia con los Tres Arbolinos, de Igor y Lisardo, en una versión sencilla pero a la vez cargada de energía. A todos nos quedan ganas de ver más a N'Arba por los escenarios y el público responde efusivamente al ya famoso El Cura Ta Malu, arreglándose para organizar un corro en un lugar en el que parece imposible que quepa un alma.

Con Llan de Cubel llega el que para muchos de nosotros es uno de los momentos más duros y a la vez más edificantes de la noche. Si antes podíamos admirar a Xel Pereda y a Elías García por su calidad musical, ahora también podemos hacerlo por su dedicación y su entereza. Elías llegará a participar 3 veces en el concierto, con tres grupos diferentes, cuando podría estar en el hospital con su padre. Pero está encima del escenario. Y Xel tiene la fortaleza testicular de tratar de cantar Los Fayeos de Mayo. No lo consigue. Y creo que nadie podría. Pero no importa, porque todos los que estámos abajo conocemos la letra. Podemos cantar.

El grupo de músicos encabezados por Ramón Prada, que se subía a un escenario por primera vez con un bajo como instrumento, dan varias vueltas de tuerca a Nun Quiero Coyer la Flor y al Estás en New York de los Locos. El público no se esperaba ver a Chus Pedro cantando un tema de los Locos acompañado de una melodía de zanfona y del resto del grupo. Ya fue más convencional el Chalaneru, y el público se unió a los músicos cantando.

A estas alturas el concierto no es ya en memoria de Igor y Carlos, es una celebración de la vida y la obra de los dos músicos.

Antes de subirse al escenario, la gente de Corquiéu me dan una alegría. Los dos temas de la obra de Igor y Carlos que interpretan hoy van a pasar a formar parte de su repertorio normal. Pocas cosas me pueden hacer más feliz en ese momento. Con suerte, no serán los únicos que incorporarán los temas que tocan hoy a sus conciertos normales.

La otra sorpresa de la noche llega con la proyección de dos temas grabados por Felpeyu para un programa de TV australiano. Muchos no hemos visto ese video y nos asombra (y a la vez entristece) ver la garra y las ganas de tocar de todo el grupo, con Igor y Carlos aún ahí. Algunos nos vemos forzados a ignorar el frenético pero impecable ritmo de los temas para buscar unos pañuelos o confortar a los que tenemos a nuestro lado.

Y entre sets de Los Locos, acompañados por gente de multitud de grupos, reaparece Felpeyu en el escenario folk. Aunque ya han actuado delante del público, esta es la prueba de fuego. Nunca fui bueno estimando la cantidad de público, pero había varios miles de personas escuchando las últimas intervenciones.

Felpeyu suena. Suena diferente, pero la esencia es la misma. El grupo se ha reconvertido para seguir adelante. Y a pesar de todo el trajín, del ajetreo, del trabajo o del stress que supone estar involucrado al 100% en el concierto como lo están ellos, la música suena. Y sigue.

El concierto termina a la hora exacta a la que estaba previsto el final. Y se le queda a uno una sensación muy extraña. Por un lado está la congoja que nos produce el hecho de que Igor y Carlos ya no están con nosotros. Pero por otro está la satisfacción de haber formado parte, aunque sea un granito de arena, en un evento de unas dimensiones y características desconocidas en Asturias hasta el momento. La satisfacción de saber que la música de Igor y Carlos sigue viva tanto en nuestros CDs y reproductores de música como en nuestros instrumentos. La satisfacción de saber que es posible llegar a tocar las vidas de otras personas con la música, porque ellos hoy lo han hecho. La satisfacción de ver el excelente ambiente entre músicos. La satisfacción de comprobar que se puede organizar un evento de estas proporciones y que el público se comporte además de forma absolutamente impecable, sin incidentes.

Parece bien claro que lo bueno supera con creces lo malo. Ahora la pregunta es ¿Podemos continuar con este ambiente el resto de nuestra vida? Yo creo que sí.

Quiero dedicar unas últimas palabras para reconocer el insuperable trabajo de todo el equipo de sonido, luces, seguridad, organización, backline, catering, periodistas, cámaras, realizadores etc... que se desvivieron por sacar adelante una empresa monstruosa y al final lo consiguieron. O lo conseguimos, pues los ganadores fuimos todos. Incluidos Igor y Carlos.

Cuando ya estamos recogiendo para marcharnos, aparece Slaven Kolak, que junto con Sergio Rodríguez fueron probablemente las dos piezas clave del éxito del concierto. Los músicos se suben al escenario alrededor de 20 minutos, ellos estuvieron tras las consolas de mando todo el día y las pruebas de sonido del dia anterior. Felicito a Slaven por la labor realizada y sus respuesta es: "He disfrutado muchísimo". Da gusto estar rodeado de gente así.

Termino acordándome especialmente de Sonia, la madre de Igor, de Lorena Caro, de Sara y de los hijos de Carlos Redondo. No creo que hiciera falta un festival así para que conocieran el impacto que Igor y Carlos tuvieron en las vidas de muchísimas personas, pero ahí están los hechos.

Alberto Ablanedo.

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Pronto comenzarán a aparecer por Youtube varios videos de la parte folk del concierto. No estará todo, pero una ocasión así merece la pena recordarla.