martes, noviembre 09, 2010

Cáceres Irish Fleadh 2010, crónica.


El pasado fin de semana, entre el Viernes y el Domingo, tuvo lugar la edición 2010 del Cáceres Irish Fleadh.

Fleadh es literalmente la palabra irlandesa para decir banquete o fiesta grande. Por extensión, Fleadh Ceoil es la fiesta de la música, así que un Fleadh es una reunión tremenda alrededor del tema musical que comprende conciertos, talleres, competiciones y, sobre todo, sessions.

En Cáceres ya llevan, con esta, 7 ediciones que van cada año a mejor a pesar de los múltiples problemas que conlleva hacer un festival de estas características en una ciudad que, a priori, no parece la más típica para algo de estas características. La asociación Elgatoalagua, con Fernanda Valdés a la cabeza, se las arregló otra vez para superarse y montar una verdadera fiesta por todo lo alto.

Y digo que se las arreglaron sin tener mucho conocimiento de causa en realidad, pues este año fue la primera vez que me desplacé hasta allí. Hace años un servidor se montaba en un coche y se recorría medio país para ir a ver un concierto interesante sin pensárselo dos veces, pero con la ampliación de la oferta (ahora podemos ver más conciertos que antes), con los viajes que ya hago al ir a tocar yo y el resto de circunstancias de la vida ya llevaba una buena temporada sin hacer ninguna de estas. El año pasado se me quedó la espina clavada por no haber podido ir a ver a Martin Hayes, así que en cuanto supe que en el cartel de este año estaba Mairtin O'Connor (con Cathal Hayden y Seamie O'Dowd en trio, nada menos, que tienen un discazo brutal), las fechas quedaron automáticamente reservadas.

Y vaya si mereció la pena.

Uno no sabe casi por dónde empezar, así que vamos por orden. Aterrizo en Cáceres un poco antes de las 7 de la tarde y al poco tiempo, sin haber ni siquiera dejado la maleta en el alojamiento que comparto con parte de la expedición ferrolana, ya me encuentro tocando el banjo en una session en uno de los pubs de la zona vieja a pesar de que las sesiones se supone que no empiezan hasta después de los conciertos de la noche.

Y es también la hora de volver a encontrarse con un montón de gente, de poner caras a gente conocida a través de internet (y de hacer que unos cuantos pasen de ser "amigos del facebook" a ser amigos de verdad). Y es que la cantidad de músicos que se reunen en el fleadh es impresionante y hay oportunidad de encontrarse con gente que hace mucho que no veo. En Junio de 2001 tuve la ocasión de conocer a los hermanos Flaithrí y Eoghan Neff en Asturias y de tocar con ellos un par de veces. Con el tiempo Eoghan se vino a vivir a Madrid, pero a pesar de haber seguido manteniendo el contacto a través de internet, no nos habíamos visto en 9 años, hasta la noche del viernes.

Por otro lado está el grupo de gente de Sevilla y alrededores, que son incondicionales de este tipo de eventos. A toda esta tropa la veo más, pero sobre todo porque son ellos los que vienen de vez en cuando por el norte. La primera vez que nos encontramos fue en un concierto de Llangres en un pueblo de Córdoba, que no les quedaba a ellos precisamente cerca tampoco. La dedicación de esta gente siempre me ha parecido tremenda. No ha habido una sola vez que haya ido a tocar remotamente cerca de Sevilla en la que no hayan aparecido. Y el nivel musical que tienen, a base de meterle años y años de práctica, no tiene nada que envidiar a la gente de ningún sitio de la Península ni en ningún sitio.

A la hora de los conciertos de la noche la plaza está casi llena. Normalmente diría que llena del todo, pero es que al día siguiente casi no se podía entrar. Los estuches de mi bouzouki y de la gaita irlandesa de Alejo Parra comienzan a formar lo que en media hora se convierte en un verdadero depósito de instrumentos, todos acumulados en el mismo sitio. La gente llega a la zona viendo que hay un hueco vacío entre toda la gente y se encuentra con una montaña de instrumentos.

Y mientras está tocando el dúo Nua (que hoy son un trío, Eoghan Neff, César Pastor y Chuchi Cuadrado), en el público la fiesta es grande. Saludos, abrazos, muchas fotos... y mucha música. Eoghan se las arregla para hacer un solo impresionante que nos deja lamentándonos de que no se pueda quedar a las sesiones (tiene otro concierto en Madrid al día siguiente). Y después Téada sigue con la fiesta, con un directo tremendamente intenso.

Después de los conciertos es hora de tocar otra vez. Los pubs en los que se realizan las sesiones están a rebosar y hay que tener paciencia para encontrar un sitio para tocar (¡y son 7!). Acabo tocando en el Lancelot con toda la gente de Sevilla, gente de Portugal con Luis Peixoto (figura!) a la cabeza, César Pastor, una arpista bretona que estudia en Madrid y un montón más de gente que en principio no conozco, pero eso pronto se soluciona. Y allí estamos hasta las cinco y media de la mañana, hasta que cierran. Uno cree que sus dedos no dan para más, pero todavía queda un día por delante.

El sábado por la mañana me pierdo los talleres (entre el viaje y las sesiones, el cuerpo necesita recuperarse) y el concierto de los croatas, Flogiston, al aprovechar para compartir la hora de la comida con un montón de gente. Pero al poco de comer empiezan las sesiones extraoficiales, en los sitios estipulados, pero antes de la hora acordada. Y es que hay ganas de tocar. A primera hora de la tarde se monta una tremenda en la tetería Arabia, y hay casi más músicos en el local que público. Y había bastante público. El pollo Walter hace amigos. Cambio de sitio para tocar un rato con la gente de Cáceres en La Machacona, donde hay cuerda para rato.



Un poquito de comida (hay que meter gasolina) con buena gente de Madrid y otro rato de socialización con la expedición de Vigo-Ferrol (y Mr. Peixoto) que me ha adoptado este fin de semana. Nos ponemos a hablar en uno de los pisos en los que nos alojamos y se nos pasa la hora del principio del concierto de The Unwanted. Es lo que pasa cuando hay buen ambiente.

Nos vamos a la Plaza de San Jorge y casi no se puede entrar de la gente que hay, todos muy pendientes del intensísimo concierto de Kathy Jordan, Rick Epping y Seamus O'Dowd. Entre concierto y concierto participo un ratito en la emisión de un programa de radio especial del Canal Extremadura, donde Ana Jiménez, de Acetre, habla un ratito con Fernando Barroso (Coanhadeira, Assembly Point...) y conmigo del festival. Pasamos un rato divertido. El programa completo se puede escuchar y/o descargar, y contiene los dos conciertos de la noche.

Ni que decir tiene que el concierto de Mairtin O'Connor, Cathal Hayden y Seamus O'Dowd fue excepcional y que muchos disfrutamos como verdaderos enanos. Después tuve ocasión de colaborar un poqito más con el festival haciendo de traductor en una entrevista de The Unwanted para la tele y de charlar con Seamus y Cathal un poquito, antes de volver al meollo del asunto, de sesión.



Otra vez los pubs estaban repletos y en algunos casos no era el mejor ambiente del mundo por razones ajenas a la organización y a los participantes. Siempre hay algunos que no entienden de qué va el asunto y, entre eso y una buena borrachera, les chafan un poco la noche a buena gente. Pero como no hay mal que por bien no venga, rescatamos la noche en una pequeña sesión en la Sala Aldana, a horas intempestivas, en una zona con una acústica excelente y con el dueño del pub encantado de tenernos ahí. Unas horitas con los hermanos Moreno, Juan Jiménez Almaraz, Antonio Moro, Hannah Kits y Cristina Montes, que se atreve a cantar un par de temas con nosotros con excelentes resultados que dejan con ganas de más.

Y cuando ya es hora de retirarse porque todo está cerrado me pongo a buscar a mis compañeros de piso (no tengo llaves). Felizmente me los encuentro tocando en una sala detrás de la barra del bar de los conciertos con Mairtin O'Connor, así que tengo la suerte de poder tocar un ratillo con todos ellos.

A las siete de la mañana del domingo acabamos compartiendo unas patatas fritas recién hechas en la cocina del piso. Fernando Barroso, Pablo Vergara, Luis Peixoto y yo parece que nos resistimos a retirarnos, pero el cuerpo ya no puede más.

El viaje al día siguiente se hace muy ameno a base de música y de los buenos recuerdos de todo lo vivido.

Intentando ponerse desde todos los puntos de vista posibles, el Cáceres Irish Fleadh resultó un tremendo éxito. Repleto de público, repleto de músicos, repleto de buen ambiente y de espíritu colaborativo, los músicos de los grupos que vinieron a tocar se van con un excelente sabor de boca y hablando maravillas...

Y así todo me entristece oir cosas sobre la continuidad dudosa del Fleadh para el año que viene. El de este año, a pesar del éxito, estuvo a punto de no celebrarse por falta de apoyo local. Al final, gracias al tremendo esfuerzo de la gente de elgatoalagua y a que se consiguieron apoyos de AerLingus y de Salamanca 2016 (entre otras cosas), todo fue perfectamente, pero cabe la posibilidad de que el año que viene el Fleadh tenga que celebrarse en otro sitio.

Cáceres pasó un fin de semana repleto de gente llegada de muchos lugares, todo gracias a la música y a los organizadores. Siempre pasa lo mismo, la gente que trabaja por amor al arte, porque cree en lo que prepara, siempre cumple. La dimensión humana del Fleadh, el hermanamiento cultural y el aspecto de convivencia, es espectacular. En pocos sitios he visto yo nada parecido. Y no es que haya viajado poco. La ciudad de Cáceres cometería un tremendo error si deja escaparse esto. Y que conste que los músicos, sin duda, irán a donde sea, da igual dónde se celebre. Yo al menos.

El año que viene, se haga dónde se haga, allí estaremos. Merece la pena.

Y ya que estamos de parrafada tremenda, no me gusta escribir algo tan largo sin nombrar personalmente a todas las personas que han contribuído a hacer del Fleadh de Cáceres una experiencia inolvidable. Alguno se quedará en el tintero y hay mucha gente de la que no conozco ni el nombre, pero que sepan que si compartieron conmigo un ratito de música tienen que estar aquí también:

Fernanda Valdés (alma máter del Fleadh y la persona más trabajadora del mundo conocido, tienes aquí a un incondicional para lo que haga falta) y toda la gente de elgatoalagua, la expedición gallega, que fueron mi familia adoptiva estos días: Fernando Barroso (se me ha metido en la cabeza el primer tema de la demo de Assembly Point y no me lo puedo sacar, socorro!!), Pablo Vergara y Elena, Fausto, Abraham Fernández (no ataques a más arañas, qe te quedas sin brazo), Hannah Kitts, Luis Peixoto (cuida la espalda), JuanFran, Alex, Fariñas, Mija y el resto... Sección Sevilla (tenéis los mejores motes del mundo), More, Lon, Nito, Antonio Moro, Alejo Parra, Nel, Rubén Melero, Cristina... Eoghan Neff, Chuchi Cuadrado, César Pastor, Mariajo, Mairtin O'Connor, Rick Epping, Seamus O'Dowd, Cathal Hayden, Kathy Jordan, Ana Jiménez, David Gutiérrez Abad, Pedro Mario López, Ángel Becerra, José Antonio Cerro, Pedro Queiroz, Paco de la Llave, Pedro Fernández, Pedro Antonio Sánchez, Luigi Giuliani, los dueños y trabajadores de los locales de las sesiones y muchos otros y otras de los que o bien no recuerdo los nombres, o no los sé (o no he sido capaz de encontrarlos por el facebook!)

¡Gracias!

2 comentarios:

RCFM dijo...

Muy buena crónica Alberto. Lástima que no nos llegáramos a conocer en Cáceres, pero bueno otra vez será.

Un abrazo y enhorabuena por tu blog amigo ;)

Anónimo dijo...

yo que estuve el año pasado en el fleadh suscribo todo lo dicho. Es una experiencia acojonante llena de musica y armonía. Este año por motivos laborales no pudo ser pero el ambiente me convencio lo suficiente para planificar mis vacaciones en funcion de las fechas del fleadh.Yo mientras pueda, seré un fijo en todas las ediciones que se celebren donde sea.