martes, febrero 12, 2008

CDs: Dulcamara - ¡Sali, l.luna!

2007 L'Aguañaz. 12 temas, 45 minutos.

Los grupos de pandereteras no son nada nuevo bajo el sol y cuando un trabajo es probable que sea comparado con artistas como Leilía, Faltriqueira, Anubía o Ialma hay que andarse con cuidado porque el listón está bastante alto.

Dulcamara toma una dirección diferente a la que llevan los grupos de pandereteras gallegas. En lugar de apoyar las canciones con una base más propia del folk, con instrumentos tradicionales, Dulcamara deciden optar por una base con elementos de rock y funk con unos pocos elementos folkis. La parte tradicional (voces, panderos y panderetas) la aportan María Gavieiro, María Vázquez, Tatiana Fernández, Natalia Nuño, Paula Cristobal y Carmen Trevías (que además toca la sartén). Los músicos alrededor de las cantantes son Manuel Cordero (bodhran y percusiones), Rubén Álvarez (guitarras acústicas y eléctricas), Miguel Herrero (batería y metales), Ramón G. Morán (teclados, programaciones y producción musical), Sergio Rodríguez (bajo) y Xurde Fernández (flauta, low whistle, violín y banjo). Además de esta base, colaboran en el cd Santi Caleya (saxo soprano y puntero de gaita), Tina Cuadriello (acordeón), Cabín (bajo) y Xel Díaz (programaciones en el bonus track). La formación en directo es algo diferente en cuanto a músicos (consultar el myspace).

Toda esta serie de gente da como resultado un cd diferente a lo que estamos acostumbrados a escuchar en Asturias y que a la vez tiene poco que ver con lo que hacen otros grupos similares en Galicia. En primer lugar, el repertorio es casi 100% tradicional, salvo un par de aportaciones de Carmen Trevías. El acompañamiento se las arregla para respetar las estructuras tradicionales con una formación de rock y la presencia de Xurde Fernández a medio camino entre las dos partes.



Curiosamente, el estilo sobrerrecargado de tocar de Xurde Fernández, con montones de adornos y giros, encaja bastante bien dentro del resto del grupo y es él el que crea un puente entre las dos "mitades" del grupo, la parte rock de los instrumentos y la parte tradicional de las voces.

Otro campo en el que Dulcamara no ha tenido miedo en experimentar es la polifonía, normalmente ausente en los grupos de pandereteras tradicionales. Con seis voces en el grupo sería un verdadero desperdicio dejarlas desaprovechadas con una sola linea melódica. La polifonía de Dulcamara es bastante sencialla y poco recargada, pero al mismo tiempo tremendamente efectiva. esto se vé mismamente en Mermuradora, que tiene además un regustillo a ciertos elementos de rock progresivo.



De la misma forma, al tener 6 voces cantando al mismo tiempo sería fácil que se nos pudieran pasar por alto la capacidad de alguna de ellas como solista. Aunque se nota que las chicas se apoyan las unas en las otras para cantar, lo que puede ser tanto bueno como malo, también hay momentos para voces solistas, como Nosh (donde también hay unas armonías espléndidas) y especialmente la voz de María Gavieiro en Vinu Traidor, un tema en el que la parte de solista es (a juicio personal) bastante mejor que la parte en la que cantan todas.

El tema que más se aproxima al folk puro y duro es Herbamora (aunque la primera parte tiene una estructura rítmica bastante poco intuitiva para los que somos relativamente maniáticos con esas cosas), un tema del que algunos conocemos letras alternativas algo más subidas de tono y que termina con Santi Caleya tocando saxo y puntero a duo consigo mismo gracias al multitracking.

Además de variedad temática y de ritmos, Dulcamara parece que ha buscado temas a lo largo de toda la geografía asturiana y alrededores, de Llanes a Valdés o de Siero a Cangas del Narcea, haciendo paradas en Babia y en Benllera, asesorándose también en el empleo de un asturiano lingüísticamente consistente con la variante que se habla en la zona de procedencia del tema.

El cd termina con una remezcla y reinterpretación del tema Trouzh an Draezh, tema de nombre bretón pero de procedencia centroasturiana en el que hay un "solo" de percusiones (entre comillas lo de solo porque cuesta emplear esta palabra cuando hay 6 personas tocando panderos, panderetas y sartén). La remezcla corre a cargo de Xel Díaz/Da Robotz y se las arregla para conservar la estructura del tema casi de forma íntegra consiguiendo que suen de forma absolútamente distinta.

Una propuesta diferente perfecta para todos esos que dicen que el folk asturiano es todo igual.

1 comentario:

Manuel dijo...

Ánimo chicas desde Galicia, me encanta vuestro proyecto y os seguiré en vuestros trabajos. Este que presentais es excelente y augura buenos momentos.
Puxa Asturies !!